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miércoles, 19 de mayo de 2010
Cálculo visual
Mariángeles Salgueiro ha descubierto que tiene una poderosísima pero aterradora habilidad. Con sólo mirar a los ojos de una persona, es capaz de conocer, a través de cálculos específicos, todos los sucesos de su vida. Tanto del pasado como del presente y futuro: su edad actual, el año que perdió su primer diente, su número de identidad, la hora a la que se levanta diariamente e, incluso, la fecha y el modo exacto de su defunción. Precisamente, por la exactitud de los pronósticos, decidió exiliarse en la selva con el fin de evitar la visualización de las tragedias. Aún así, lejos de la civilización, Mariángeles avistó de nuevo la fatalidad. Esta vez, la desventura más terrible que jamás había observado. Sin advertir, eso sí, que los ojos que divisó ese día, al lado de un río, eran los de su reflejo.
miércoles, 5 de mayo de 2010
La última melodía
Camille, un cantautor en auge, ha descubierto una terrible verdad: cada vez que toca su canción más popular, una persona fallece instantáneamente. Al principio no le pareció más que una extraña coincidencia, pero cuando llegaron a sus oídos todas las víctimas que había cobrado en sus conciertos, realmente se percató del peligro de su música. Camille, por supuesto, ha optado por no tocar su melodía de nuevo, pero eso, a la larga, no sirve de nada. La gente pide tanto la canción que las líneas telefónicas radiales han colapsado. Igual que las de las funerarias.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Memorias
Gregorio Polidori vive del recuerdo. Asegura que vivió lo suficiente y que sus remembranzas están seguras habitando en su memoria. Recuerda el día en que conoció a Victoria, sus besos, sus caricias, sus salidas al parque, sus noches de amor desenfrenado. Gregorio evoca todo con gran detalle y es capaz de especificar hasta la más insignificante minucia de su historia. En su memoria aparece una reminiscencia del día en que se despidió de ella, obligado a ir a la guerra. Recuerda los balazos, las explosiones, las noches inclementes de frío y lluvia. Rememora también el disparo que recibió en un enfrentamiento. Y cuando sigue escudriñando entre sus pensamientos, Gregorio descubre aterrado que su obsesión con los recuerdos se debe, precisamente, a que él también es uno.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Amor eterno
Orledys Cáqueza ha bebido una pócima que le ha dado la vida eterna. En un principio le pareció fabulosa la idea de vencer a la muerte, pero con el paso de los años, cuando vio a su marido partir, y a sus hijos, y a sus nietos, y a sus bisnietos, y a sus tataranietos, llegó al límite de la paciencia, porque aún cuando la pócima evitaba la parca, no sorteaba el envejecimiento. Después de doscientos diecinueve años, la piel de Orledys es un arrume de piel colgante manchada por doquier, un acumulado de grasa al que la gravedad tiene dominado. Perdió la vista y sus ojos son par de vidrios blancos. Sus huesos están destruidos y su capacidad de movimiento se desvaneció por completo. No come ni habla. Sólo duerme como esperando que la utopía de su muerte la encuentre descansando. A pesar de que Orledys es un desafío a la Naturaleza y parece un bulto pesado y pestilente, hoy un hombre la ha visto en el ancianato donde reside. Y se ha enamorado de ella.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Perfecto
Milagros Ampudia tiene la posibilidad de forjar al marido perfecto. Lo hace trigueño, de pelo castaño liso y con cejas finas como un pincelazo. Diseña el color de sus ojos pardo como una tarde de domingo y su boca como un trozo de carne rojo, grueso y jugoso. Crea firmes y ligeramente musculosos sus pectorales y cuadriculados sus abdominales. También piensa, por supuesto, en el miembro de su varón diseñándolo al tamaño justo de su satisfacción. Además, desea que no hable, que cocine, que lave, que planche, que cosa y que barra. Y, por si fuera poco, que sea fiel. Una vez lo concibe a su entera imaginación, disfruta con él como un perro faldero, pero ante semejante muestra de perfección, no le ha quedado más alternativa que pedirle el divorcio.
miércoles, 27 de enero de 2010
Omnipresencia
Carmelo Serrano posee el magnífico don de la ubicuidad. Y gracias a su habilidad ha podido desarrollar un sinnúmero de conquistas en espacios distintos y tiempos exactos. Con el paso del tiempo, a pesar de eso, Carmelo se ha enamorado de Jimena, una de sus tantas mujeres, y poco a poco ha ido deshaciéndose del resto. Pese a todo, él mismo se ha convertido en su principal enemigo, porque cuando, estando en un lugar, sabe que Jimena está con otro de sí mismo, unos celos enfermizos se apoderan de él sacándolo de sus cabales. Es entonces cuando el orgullo masculino se desborda y la lucha entre todos los Carmelo Serrano por el amor de Jimena deriva en una sangrienta guerra sin cuartel en la que no hay espacio para la tregua ni la compasión. Mañana se celebrarán catorce exequias simultáneas.
miércoles, 13 de enero de 2010
Retratos
El talento de Apolinar Manzano ha trasgredido el terreno de lo artístico. Sin que él lo sepa, sus dibujos se escapan de los cuadros cobrando vida. Una mañana, cuando fue a ver el caballo que había pintado, descubrió que ya no estaba en el lienzo. Le pareció extraño, pero en ese momento pensó que tal vez había dejado su dibujo en medio de sus otros cuadros, perdido entre su característico desorden. No obstante, cuando no encontró el retrato del niño en el árbol, ni el de la mujer semidesnuda, ni el del ángel con sable, Apolinar pensó que estaba al borde de la locura. En un arrebato de inspiración, pintó un autorretrato referido a su estado mental en el que se sumergía en el mar. Cuando despertó, sintió un roce húmedo en la piel y, aún preso del letargo, divisó una gigantesca ola elevándose sobre él.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Ipso facto
Desde muy niña, Omaida Kulaj descubrió la extraordinaria habilidad que poseía. Si quería algo, sólo debía cerrar sus ojos, desearlo con mucha fuerza y cuando los abría, aquello que pensaba aparecía como por efecto mágico. Quería un postre de limón y surgía de la nada. Deseaba un coche de lujo y lo tenía al instante. Anhelaba una casa de colina con puertas de plata y la obtenía inmediatamente. Todo lo que deseaba se hacía tangible con el poder de sus pensamientos y muy pronto descubrió que su don era capaz de trasgredir los terrenos materiales. Entonces empezó a ansiar amor, esperanza, tranquilidad. Y lo tuvo todo. Un día, inevitablemente, pensó en la muerte.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Lesspainín
Lola Polanco se ha enterado de que existe una medicina que pondrá fin a sus padecimientos. Se trata del Lesspainín, una sustancia que diluye la tristeza. El medicamento viene en píldoras y, según expone el farmaceuta, debe tomar una cada doce horas. Juiciosamente, Lola toma las pastillas con puntualidad y repentinamente deja de sentirse afligida. Ya poco le importan su viudez y, de paso, la soledad que la viene acompañando desde que murió su unigénito, 13 años atrás. Ante el evidente alivio, la mujer se auto medica y consume más pastillas de las que debe, sin tener en cuenta las contraindicaciones, que claramente explican que el exceso de Lesspainín tiene efectos secundarios. Semanas después de infringir la norma, Lola descubre que ya le es imposible llorar como acostumbraba a hacer cada mañana y que ese molesto nudo en el pecho que sentía se ha convertido en un gozo incontenible que se manifiesta en una risa loca e incontrolable. Ahora todos en el pueblo la ven carcajeando sin cesar mientras va camina de un lugar a otro. Ante el peligro, la gente ha decidido enviar a Lola al loquero municipal.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Espejo
El reflejo de Dubán Merker hace todo lo contrario que él. Si levanta el brazo derecho, su ídem levanta el izquierdo y si se empina, su reflejo se agacha. El lío es que no sólo contradice sus movimientos, sino también sus acciones. Porque cuando Dubán actúa de buena fe, su reflejo hace todo lo contrario. El caos ha llegado a niveles insospechados, porque con la firme intención de remediar las maldades de su otro yo, Dubán ha realizado actos de humanidad y generosidad a gran escala que han derivado en guerras y hambrunas. En medio de la anarquía, Dubán se ubica frente a su espejo y de una pedrada cargada de rabia destruye el cristal en un instante. Poco a poco observa cómo, al tiempo que su reflejo se desvanece, él mismo se va multiplicando.
jueves, 13 de agosto de 2009
Babel
La vida de Sandra se ha convertido en una torre de Babel. Curiosamente, habla en castellano, piensa en euskera y escribe en sajón. Pero esa, en definitiva, es la parte sencilla. El verdadero lío es que su conocimiento lingüístico ha influido directamente en sus maneras de actuar. Sandra sonríe en bretón, baila en cantonés, juega en oriya, razona en hebreo, se enferma en guaraní, se alegra en kazajo, se indispone en moldavo, se emociona en portugués y llora en checo, sólo para poner algunos ejemplos. La confusión ha llegado a niveles insoportables, por eso Sandra ha optado por cortar de tajo con su problema. Hoy su lengua se subasta en Casa Christie’s.
martes, 30 de junio de 2009
Réplica
Cada vez que Irina Vasky llega a un lugar se encuentra a sí misma. En varias ocasiones se ha visto a su edad, idéntica y vestida tal cual está; pero también se ha encontrado de niña, con atuendos de tul y distintas muñecas en las manos. En una ocasión, incluso, se vio un tanto más vieja, arrugada y con un pequeño niño que parecía ser su nieto cogiéndola del brazo. Sus réplicas, en todo caso, se han manifestado de maneras aún más extrañas: así como se ha visto fundida en porcelanas también se ha encontrado retratada en pinturas o fotografías, contraviniendo cualquier explicación lógica. Al borde de la locura, Irina no soporta verse a sí misma de nuevo. Desesperada, agarra una navaja y arremete con furia sobre la primera Irina nueva que encuentra. Justo cuando le clava el puñal en el centro del pecho, la réplica deja de ser una y se convierte en dos.
lunes, 25 de mayo de 2009
El hombre que se miraba al espejo
Un hombre pasaba horas mirándose al espejo. Se deleitaba observando la delicadeza de su rostro, la finura de sus pestañas, los trazos de sus cejas, el refinamiento de sus labios. Gozaba palpándose el contorno de las mejillas y se maravillaba descubriendo los laberintos de sus oídos. Para él no había un centro, sino dos, que eran sus grandes ojos negros. El monumento en carne viva de la exquisitez eran sus perfiles, su frente la medida exacta de la belleza y su nariz, el trazo de arquitectura más preciso del cuerpo humano. Y así, la preocupación por su reflejo se volvió de pronto en obsesión. Fue entonces cuando el hombre notó una mínima línea que se asomaba debajo de sus ojos y que aparecía de repente como un truco sobre su piel. Luego vio otra en medio de su frente y otra más acariciándole el mentón. Y cuando miró su pelo liso negro, observó una pequeñísima hebra blanca que le brillaba como un albor en medio de la sombra.
martes, 19 de agosto de 2008
El velocista
Según Arumi Tonga, el secreto de su velocidad estaba en correr descalzo. Desde muy niño, demostró su habilidad al retar al compañero más rápido de su clase a una carrera por la canchita de su escuela. El rumor de la ventaja que le tomó a su oponente se propagó como el fuego. Uno de sus maestros lo llamó a pruebas y no se demoró mucho en entender que ese niño había nacido para correr. Lo entrenó fuertemente, pulió su técnica y lo llevó a los torneos locales donde batió todos los récords. Su fama iba tan rápido como él. Pronto empezó a correr competencias nacionales y con los años se convirtió en el mejor de su país en 100, 200 y 400 metros. Muy joven llegó a los Olímpicos, pero para competir debía usar la última creación en tenis de una importante marca deportiva en retribución a todo lo que habían invertido en él. Ese día, Arumi Tonga, la esperanza de todo un pueblo, corrió su última carrera.
martes, 5 de agosto de 2008
Susana y el árbol
Susana solía salir al bosque a recoger frutas y un árbol llamó su atención mientras caminaba una mañana. Era frondoso, maduro y colorido. Susana se dirigió a él y lo acarició. Se sintió tranquila como nunca y se posó a su sombra. Luego de dormirse por un largo rato volvió a su casa, pero al día siguiente repitió el rito. Y al siguiente. Y al siguiente… Susana fue feliz hasta el día en que se decidió a decirle que lo amaba. La respuesta del árbol no pudo ser otra que el silencio y Susana no pudo contener el llanto al comprender que él sólo la había utilizado para acostarse con ella.
martes, 13 de mayo de 2008
‘Kid’ Badillo
Era su vigésima séptima defensa del título. Round 9. Su rival, un hombre negro como el carbón y con más hambre que un niño de la calle, lo tenía al borde del nocaut. ‘Kid’ Badillo, semi ciego por los golpes, se movía como borracho por el cuadrilátero. Todos coincidían en que su verdadera virtud era su enorme orgullo: que aún después de recibir los golpes más certeros, se levantaba movido por una inmodestia particular y gracias a esa vanagloria derrotaba a quien fuera. Sin embargo, la edad le pasaba factura en este combate y parecía que la agilidad se transformara en torpeza con cada campanazo. Un derechazo más en el mentón lo tiró al suelo por segunda vez. Lentamente se dirigió a las cuerdas y, apoyándose en ellas, se levantó tambaleante. Con el último leñazo, junto con el protector bucal, su mayor virtud salió volando.
martes, 29 de abril de 2008
Oración
Doña Herminia trataba de expurgar una pena ajena, sostenía su camándula en la tercera decena, susurraba para ella misma un avemaría y contemplaba el misterio doloroso de La coronación de Espinas. Nuestra Señora de Chiquinquirá estaba ligeramente iluminada por los velones que se encontraban justo debajo de ella. A la Virgen se le cayó una lágrima del rostro que luego se deslizó sobre una de sus mejillas. Doña Herminia la vio y soltó su camándula. Quiso correr a avisar el milagro, pero se quedó ahí, inmóvil, pensando, con ese curioso sincretismo religioso, que quizá su hijo muerto hacía solo tres días, ya había hecho su primera maldad en el cielo.
viernes, 25 de abril de 2008
Gourmet
El mesero le trajo de vuelta a Lio Matti el Pollo al Oporto, adornado con zanahorias finamente picadas y con hongos de pino que había preparado. El exigente chef jamás había vivido el desplante de un cliente. Tomó el plato con una mano, echó su cabeza para atrás, emitió un crujido seco con el pecho y depositó con su boca el toque de sal que, según su cliente, le hacía falta a la receta.
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