jueves, 6 de agosto de 2009

Atemporal

Adentrándose en el valle de Anduriamenia, muy cerca del río Guapí, hay un lugar enigmático. Generalmente, todo el que llega hasta allí se sienta en una enorme piedra, encuentra unos viejos manuscritos aparentemente extraviados y movido por la curiosidad les echa un vistazo. Lo que sucede a continuación no tiene explicación alguna: mientras el caminante los va leyendo, el tiempo se va lentificando. Misteriosamente, los segundos se convierten en minutos; los minutos, en horas; las horas, en días; los días, en meses; los meses, en años y los años, en siglos. La devoción por la historia obnubila al peregrino y cuanto más desea apresurarse a conocer el final del documento, más despacio corre el reloj. Atrapado en una confabulación del tiempo, como pagando un impuesto por visitar el lugar, el ansioso viajero se queda leyendo la misma historia por toda la eternidad.

13 comentarios:

SIL dijo...

Esteban, sinceramente, te cuento que me quedaría con gusto leyendo lo que escribe Martín en su living, por toda la eternidad.
Un beso.

Ignacio Reiva dijo...

Un espacio increible. Le debo mucho a Martín, y a pesar de saberlo, no me reclama nada. Un gran abrazo.

Martín dijo...

Esteban, tu cuento me honra y me deja sin palabras. Lo mismo me pasa al leer los comentarios que me preceden. Muchas gracias! Me alegra que el living sea un sitio que les guste visitar, a mi me encanta recibirlos allí. Excelente micro! Creo que tu cuento resume todo lo que alguna vez imaginé cuando soñe con el living por primera vez. Gracias de nuevo (me hicieron ruborizar!)

Deigar dijo...

Ya lo visité, y escribe muy bueno. Gracias por la recomendación.

Saludos. Nos leemos

Fernando Ramos dijo...

Esteban: Buen texto y me llevó a descubrir un buen blog. Martín hace buen trabajo.

Saludos

Lauri dijo...

Martín el de la fotito con cara de pícaro... lo que no entiendo es como hace para que entremos todos en su living...podría explicarlo en algún relatito ¿no?
¡Besos!

Carina Felice dijo...

Cuando Martin publica un cuento, elijo rapidamente el almohadon mas comodo y alli me abandono a las letras.
Es una buena desicion, en un living con el tiempo desatado.
Felicitaciones Esteban!Un saludo!

Deprisa dijo...

Ese living tiene que ser enooorme xDDD

Esteban Dublín dijo...

Sil, yo también me quedaría con gusto en ese living. Sin duda alguna.

Ignacio, es cierto: un espacio increíble.

Martín, ha sido un placer para mí escribir este cuento y un honor enorme que me hayas confiado tu nombre.

Deigar, así es. Escribe maravillosamente. A mí me encantan sus micros y las ideas que tiene.

Fernando, tú bien lo dices. Y me alegra que a través de este espacio se conozcan otros tan buenos.

Lauri, me uno a tu pedido.

Carina, qué buen método para disfrutar del living sin tiempo.

Deprisa, no sé si enorme, pero sí tremendamente placentero.

yacasinosoynadie dijo...

buen cuento.

Esteban Dublín dijo...

Gracias, Jorge.

Víctor dijo...

Esteban, este cuento dedicado a Martín es tan bueno como su Living sin tiempo.

Y tranquilo, que los cuentos lelos regresan en unos días. Necesitaba sin falta unas vacaciones.

Saludos lelos!!!

Esteban Dublín dijo...

Víctor, muchas gracias. Y, bueno, yo creo que también necesito unas vacaciones. Pero no sé cuándo. Estaré esperando los cuentos lelos.