lunes, 10 de agosto de 2009

El piano de Furanji

Era bien sabido que cada noche el Conde de Furanji conocía una nueva amante. Su belleza, su dinero y su poder eran razones suficientes para que las mujeres se derritieran en sus sábanas. Lo curioso era que cuando la pasión ardía en la habitación del Conde, su piano, sin intérprete alguno, empezaba a evocar solo una melodía que encendía el calor de los amantes. Las teclas se tocaban de manera independiente y, aunque nadie ejecutaba las notas, los sonidos estaban cargados de una enorme melancolía, de una pasión incontenible, de una tristeza particular. Solitario, el piano trataba de atraer una pareja con su música, como buscando el amor que le sobraba a su dueño.

21 comentarios:

Campanula dijo...

Este me gusto mucho, aunque no creo que a su dueño le sobrara amor, creo más bien que le sobraba compañia.
un abrazo

SIL dijo...

Me inclino a pensar que el piano era simplemente el instrumento usado por el fantasma de alguna amante nostálgica...no resignada a olvidar aquellas maravillosas noches.
Un beso.

Angry Girl dijo...

por dios... que terrible y triste cuento, como haremos para callar esos pianos?

Citopensis dijo...

Me cuesta ver la metáfora pero el caso es que algo suena en mis oídos.

¿Será mi piano?

Martín Franco dijo...

Muy bueno, Esteban. Debo confesar que a mí me gustan más los cuentitos sin destinatario que los cambiados por el nombre. Pero bueno: cuestión de gustos...

Lauri dijo...

Eh, sí, a mí también me cuesta interpretar el relato... pero me suena principalmente mágico, sin razón ni por qué.
Cariños, Estéban.

Martín dijo...

Por algo me gustan tanto los pianos. Tienen una magia inigualable. Muy bueno! Me gustó mucho! Un abrazo

Andresen dijo...

creo que a su dueño le sobraban amantes.. pero amor... not so sure about that...

Female dijo...

Sr. Dublín: vengo a hacerle una propuesta, ¿por qué no me cuenta un cuento de ud en este momento? yo quiero saber cómo está después de mucho tiempo de mantener un blog muy exitoso... ¿Me lo regala? ;.

De este cuento me gusta el amante bonito y poderoso.


UN BESO DESPUÉS DE UNA CORTA AUSENCIA

Esteban Dublín dijo...

Campanula, el amor referido en el cuento no es precisamente una expresión exacta, más bien una metáfora de lo que sentía el piano. Es algo que siempre he creído: los pianos sienten.

Sil, es una versión muy interesante. De hecho, se me ocurre otro cuento. Un beso de vuelta.

Andry Girl, creo que es imposible que el Piano de Furanji se quede en silencio. Al menos hasta que consiga amante él también.

Alberto, yo creo que sí. Revisa a ver por qué suena solo.

Martín, está muy bien. Es cuestión de gustos. Yo, sin embargo, debo decir que los cuentitos con nombre propio han tomado un rumbo que no esperé y que definitivamente me han llevado a un grado de ficción del que me siento muy contento. El tuyo, por ejemplo, es una buena muestra. Claro, sin contar que la gente los ha recibido bien, cosa que creo se ha debido a que he tratado de que funcionen independientemente de que sean para una persona en particular. Un abrazo. Quedo pendiente de Málaga.

Lauri, gracias de verdad. Creo que ahí radica la esencia del relato: en la magia de la soledad.

Martín, coincido completamente contigo. El piano, para mí, es el instrumento más increíble que hay. Su fisionomía, su sonido, todo es bello en un piano. Cuando suena, puede ser tremendamente descarnado o particularmente cariñoso.

Andresen, así es: lo que le sobraba eran amantes. Pero repito, el amor es lo que el piano sentía que le faltaba. Así no fuera eso: algo de lo que tenía el Conde, quería para él. Bienvenida por estos lares.

Female, déjame pensar lo de la propuesta. Un beso para ti también.

Johan Bush Walls dijo...

Esteban: En este caso me estorban los adjetivos, quizá sea cosa mía, yo los utilizo muy poco. En general, pienso que la literatura que carece de adjetivos es más evocadora.

Salú pue.

yacasinosoynadie dijo...

todo el tiempo esperé otro final... así que creo que sin ser la intención el cuento terminó soprendiendome... fue raro...

yacasinosoynadie dijo...

ah¡... de acuerdo con el amigo Franco... también me gustan más los cuentos sin destinatario, aunque algunos de los que han tenido destinatario han sido impresionantes...

Esteban Dublín dijo...

Johan, estoy de acuerdo contigo con respecto a la adjetivación, pero en ocasiones, y específicamente en cuentos de amor como estos, son precisados.

Jorge, eso está muy bien. Pasa con los microcuentos que se está cayendo frecuentemente en el truco del final y, como todo, es un esquema y un vicio. Por lo tanto he tratado de evitarlo. Últimamente prefiero las ideas, más que los finales.

Lauri dijo...

Estéban, a propósito de tu último comentario, he observado lo de los finales "sorprendentes" en los microcuentos. Como es un género con el que me he encontrado hace poco, y que me ha encantado gracias a microcuentos como los tuyos o los del living, ando por ahí "pispiando" de todo un poco, y me he preguntado por qué se cae tanto en esos finales...¿es un estilo? Veo que lo describís como esquema vicioso, y de esa forma has contestado mi pregunta.
Creo que se puede "gustar" o "encajar" dentro de un estilo, pero lo principal sin ninguna duda ES la idea. Y en tus cuentos conviven buenos finales con buenas ideas, que son las responsables, en definitiva, de que lo que contás sea bueno en su totalidad.
¡Mis cariños!

Esteban Dublín dijo...

Lauri, me vas picando la lengua.

La microliteratura es un género que se viene escribiendo hace tiempo. Grandes escritores; García Márquez, Calvino, Benedetti, Chéjov, Kafka, Monterroso, Borges y Cortázar, entre muchos otros; han abordado el género y han marcado pautas con sus cuentos. Sin embargo, el auge de la minificción está en un punto muy alto. Primero, porque los concursos abundan y, segundo, porque los exponentes del género crecen día a día.

Ahora, yo te doy mis impresiones de lo que pienso acerca de los estilos. Algunos cuentos, la mayoría en realidad, recurren a un final sorprendente que no es que esté mal, sino que se está volviendo costumbre. Por supuesto, como los cuentos son tan cortos, es necesario llevar al lector por un lado y darle un giro que lo deje noqueado al final. Eso tal vez asegure el éxito del cuento, pero también creo que no es la única forma de hacer buenas minificciones. Porque, como dije antes, una buena idea, una idea original, una idea innovadora, algo realmente creativo, puede construir una historia en pocas líneas y el efecto del final es prácticamente el mismo, porque se cambia la sorpresa del final por algo distinto a lo usual.

Ahora bien, las microficciones tienen variantes, como todo, y como todo, hay para todos. Yo los divido en tres tipos, pero es algo absolutamente personal, porque tal vez haya más de dónde ver: unos son cuentos de una línea, de pocos caracteres que para que funcionen deben tener un efecto similar al de un puño. Mejor dicho, debes durar más tiempo pensándolo que leyéndolo. Otros son los cuentos de entre 100 a 200 palabras, cuentos muy pequeños que a mí, particularmente, son los que me gustan más, porque me permiten contar algo con muy poco. Y hay otros que ya superan las 200 palabras y yo diría que van hasta 500, que a mí ya me parecen breves no tan breves (por cierto el nombre de un buen blog) y que realmente no me gustan tanto porque están en el limbo de un microcuento y un cuento breve.

Este mundo de los blogs me ha permitido conocer excelentes exponentes del género que con mucho gusto te voy a recomendar.
1. Si quieres leer buenos microcuentos, entra a quimicamenteimpuro.blogspot.com. Ahí hay un compilado valiosísimo con microcuentos de todos los tipos.
2. Si quieres leer apuntes brevísimos de genialidad entra a http://citopiensoluegoexisto.blogspot.com/ y a http://nanimr.blogspot.com/
3. Si lo que quieres es ideas frescas y novedosas, este es el lugar: http://cientocincuentapordia.blogspot.com/
4. Y si lo que quieres es cuentos breves buenos, entra aquí: http://danielfrini2.blogspot.com/, http://hiperbreve.blogspot.com/ y http://realidadesparalelos.blogspot.com/

Espero haber podido ser contribución para ti. Un abrazo.

Lauri dijo...

¡Que bueno haberte picado la lengua, Estéban! Me encantó el resultado y me siento muy agradecida por el tiempo que me has dedicado y por la impecable información que me brindaste.
Sin duda alguna que entraré a los blogs que me recomendaste, y después te contaré el resultado.
Y con respecto a los grandes maestros que mencionás, particularmente me gustan los cuentos de los rusos... son tan distintos a lo que es común para nosotros, con esa atmósfera tan especial, casi fantástica.
Increíblemente tengo pendientes a Borges y Cortázar...¿algo en especial que te guste recomendar de ellos dentro de este género?
¡Ya me estoy abusando con las preguntas!!!!jajaja!!!!... sólo por confiar en tu criterio lo pregunto, porque debo reconocer que es muy fácil ir a una librería, prestar atención, y elegir (ese es ahora trabajo que queda pendiente para mí...)
De nuevo te agradezco tus palabras, es un gustazo leerte, y como dije en un comentario en mi blog, ¡es CONTAGIOSO!
¡Mis cariños! Lauri

Esteban Dublín dijo...

Lauri, ha sido un placer. Con respecto a lo que dices de los rusos, sí, tienes razón: Chéjov y Dostoievski para mí son imperdibles.

Con respecto a Borges y a Cortázar sí tengo algo que recomendarte: todo. Te aseguro que no te vas a arrepentir.

Y no te preocupes por preguntar, siempre que pueda contribuir, lo haré con mucho gusto.

Esteban Dublín dijo...

Por cierto, Lauri, se me olvidó recomendarte estos dos: http://cuentominicuento.blogspot.com/ y http://livingsintiempo.blogspot.com/

Creo que ahora la lista sí está completa.

Víctor dijo...

Perdonad que me meta donde no me llaman, Esteban y Lauri, pero si quieres algo de Cortázar dentro del género breve, Lauri, además de la obra maestra que es el cuento "Continuidad en los parques", empieza por los libros "Un tal Lucas" e "Historias de cronopios y de famas". A partir de ahí empieza la adicción. Los cuentos completos, de Alfaguara, son una joya de papel. Un halago que recomiendes mi bolg, Esteban.

Saludos entrometidos y lelos!!!

Esteban Dublín dijo...

Víctor, entrometido pero sumamente útil. Síguele el consejo, Lauri. He ahí un gran lector y un gran escritor.