miércoles, 28 de julio de 2010

Brújula de Trewell

La brújula creada por Miles Trewell tiene una característica única. Quien la tiene en sus manos no ve hacia dónde queda el Norte, sino la dirección en la que se encuentra su alma gemela. No siempre –valga la aclaración– la brújula de Trewell apunta a la pareja actual del que la sostiene, factor determinante para finiquitar relaciones que, incluso, estaban a punto de llegar al altar. Ante el misterio de la brújula, un grupo de fanáticos la ha resguardado como un oráculo sagrado en un recóndito pasaje de la República de Saharui, al noroccidente de África. Allí, se permite sostener la brújula por un par de segundos, pero los saharuis cobran con la vida la consulta del visitante, riesgo que a la fecha, miles de miles han corrido con tal de saber dónde se encuentra el amor.

18 comentarios:

josé manuel ortiz soto dijo...

Esteban: ¿valdrá la pena ofrecer la vida por el amor? Si así fuera, ¿cuántas veces no habríamos ya muerto?

Saludos.

No Comments dijo...

Interesante microrrelato. Sobretodo por la reflexión que se nos plantea. ¿Vida por amor? ¿Suele ocurrir? Más aún, como dice josé manuel, ¿será que muchas veces a cambio de amor, morimos en vida?

Ahí queda.

Un saludo indio

Ananda Nilayán dijo...

Qué difícil el tema del amor, que media vida lo buscamos y la otra media lo dolemos (bueno, más menos, Esteban, sirva la "licencia poética")

Pero bueno, coincido con No Comments: nos dejas en reflexión y eso, me gusta.
Muy bueno.

Un abrazo

Salemo dijo...

Muy bueno el relato, Esteban.
Con respecto al amor, prefiero seguir buscando de una manera más tradicional ( es más divertido). Las seguridades atentan contra el amor, como dicen por ahí ( adaptación libre)"lo importante es el camino y no tanto el destino".
Por último va mi consigna:¡No a la muerte por amor, si a la vida amando!
Bah,creo yo, que suelo estar equivocado.

Víctor dijo...

Un precio demasiado alto, Esteban. Si después de saber dónde está el amor verdadero debes pagar con la vida, mejor no saberlo y perder (¿ganar?) la vida buscándolo. Muy en tu estilo este micro, Esteban.

Un abrazo internacional.

Acuática dijo...

¿Y hacia donde apunta la brújula cuando el alma gemela del que pregunta ha muerto anteriormente consultando su paradero?

Alís dijo...

¿Morir por saber dónde está el verdadero amor? No, gracias. Si aún fuera por vivirlo... Prefiero buscarlo por el método de ensayo y error. Ya sabes, vive, vive, que algo queda...

Muy bueno el relato. Y la reflexión.

Besos

manuespada dijo...

No entiendo muy bien una cosa. ¿Pagas con la vida sólo por consultar hacia dónde cae tu alma gemela? Pero si mueres, ¿de qué sirve? No sé, me parece un precio tan alto que le resta verosimilitud, porque si no puedes disfrutar luego de ese amor que cae por el norte o por el este, ¿de qué vale? Creo que deberías dejar otra salida, es mi opinió, porque la idea está muy bien.

Esteban Dublín dijo...

José Manuel, yo, personalmente, unas cuantas. Y volvería a morir para nacer de nuevo.

David, sin amor no hay vida. De eso se trata...

Ananda, la licencia vale y me entusiasma. Gracias por pasar.

Miguel Ángel, es tu forma y es válida. Yo insisto: sin amor no vale la pena vivir.

Esteban Dublín dijo...

Víctor, como los precios que tiene el amor en vida. ¿Por qué no pagarlos con la vida misma? Gracias por pasar.

Acuática, eso te lo dejo a ti, para que hagas tu propia versión.

Alís, generalmente preferimos la tradición. El asunto de la prueba y error me parece tan terriblemente rutinario que me desenrola por completo. Un beso.

Manu, no quisiera responder esa pregunta por medio de la lógica. Simplemente, sólo por saber que hay alguien para amarte, ya valió la pena el amor.

Alís dijo...

¿Rutinario? Pero si cada persona es un mundo... y en cada intento la ilusión y el empeño (como sinónimo de esfuerzo, de ganas) de que esta vez sí, esta vez será la buena...
El método es menos seguro que la brújula de Trewell, pero tiene más posibilidades de futuro.
Que conste que el relato me sigue pareciendo fantástico

Salemo dijo...

Ah, pero yo digo "no morir por amor", que es parecido pero no igual a vivir sin amor. Me parece es mejor estar vivo y amando todo el tiempo.A veces cambia la destinataria, pero así es la vida.Los amores eternos, si es que existen, son una excepción.También se sufre, pero no hasta esos límites.
El relato invita a la reflexión y el debate y eso es muy bueno. por lo menos en o lo que a mi concierne.En este,no me siento identificado con el final: un amor que finalmente no podrá concretarse por razones obvias. Salvo que entre a tallar la necrofilia.
Aunque es una cuestión de interpretación, ya que el amor no tendría por qué tener una lógica mundana.
Estoy bastante de acuerdo con el planteo de Alís. Seguiré buscando con métodos más tradicionales.
El debate es más con la interpretación que con el relato, que como ya dije, está muy bueno.
Saludos.

Esteban Dublín dijo...

Alís y Miguel Ángel, siempre que se dan este tipo de debates yo me siento infinitamente afortunado.

Aunque en general sí me gusta plantear reflexiones concernientes al actuar humano, recuerden que estos relatos están compuestos esencialmente por una característica que me licencia para abordar infinidad de cosas y temas desde perspectivas mundanas o fantásticas: la ficción.

Un abrazo para los dos.

Angela María dijo...

Me hizo recordar la brujula que tiene Jack en Piratas del caribe. Solo que con esta no se si merezca, perder la vida solo por saber...
Es mas divertido emprender el viaje y buscarlo, tal vez se encuentre tal vez no.. pero ahi es donde esta todo el chiste.

Bien logrado Esteban.

Nadar sin agua dijo...

Sé que suena paradojal, pero sabiendo que existe una brújula de tales características, me sería imposible vivir sin consultarla.
Un verdadero gusto pasar por aquí y descubrir tu trabajo.
Saludos.

Esteban Dublín dijo...

Muchas gracias, Angelita. En primera instancia por tu compañía en la noche de ayer y en segundo lugar por compartir tus referentes. Sin duda, la de Sparrow algo tiene que ver con esta. Aunque esta, sin duda, es más cruel.

Nadar, es la paradoja del amor. Y el amor, afortunadamente, no tiene explicación. Gracias por pasar.

Juan Vásquez dijo...

Viejo, usted está solo para escribir cuentitos, feliz día

Esteban Dublín dijo...

No sé cómo tomar eso, Juan. Si bien o mal...

¡Ah, qué carajo! ¡Gracias!