viernes, 19 de septiembre de 2008
Jitler VII: al borde de la muerte
Pues, parce, el man antes duró. Porque era muy de buenas la gonorrea esa. Al pelao lo buscaba mucha gente y pues una vez casi lo quiebran. Me contó que una vez entre cuatro manes lo acorralaron en una calle. Los manes tenían chuzos, lo empezaron a cascar con todo, lo patearon y hasta lo orinaron. El man me dijo que pensó que hasta ahí llegaba. Pero mire usted cómo son las cosas. En esas pasó la tomba y ninguno de los manes fue capaz de darle chumbimba al Jitler. Se aculillaron los muy maricas y se fueron empitados. Cuando los tombos lo estaban ayudando a levantarse y llevárselo a la estación, el Jitler se le soltó a uno de los tombos, le quitó el fierro y le disparó a uno de los perros que lo estaban cascando. No me pregunte cómo hizo, el caso fue que ya sólo le quedaban tres. (Continuará)…
martes, 16 de septiembre de 2008
Gadejo
Cuando Naranja, como le dicen sus amigas, llega del colegio los viernes, es la niña más querida y amorosa del mundo. Besa a su padre, abraza a su madre y le prepara las onces a su hermana. Su ánimo se transforma, se divierte, y sus amigos se pelean para salir con ella. Su carisma le vale para tener más de un pretendiente que incluso ante sus desplantes la siguen llamando. El sábado es una locura. Naranja no para en su casa y realiza todo tipo de actividades desde muy temprano hasta la madrugada del día siguiente. Todos la adoran. El domingo, sin embargo, Naranja empieza a sentirse mal. Su madre ya sabe lo que le ocurre y se vale de algunos trucos para lograr que se tome un vaso de leche y dormirla. En la noche, a pesar de eso, Naranja se levanta de su cama, despierta a sus padres y les insiste que está muy enferma para volver el lunes al colegio.
viernes, 12 de septiembre de 2008
Jitler VI: la bomba
No le digo que no. Con todo lo que me había contado, comprobando que lo que decía la gente por ahí era verdad, yo ya le tenía miedo al Jitler. Es que imagínese, parcero, imagínese que a usted le pongan el apodo del cucho que mató a tanta gente. No, parce... A lo bien que yo no sé quién era el man, pero algo me contó un amigo que pudo estudiar. El holocausto, ¿sí o qué? Bueno, el rollo es que esa vez el Jitler puso una bomba y mató como a 300 personas. Esa dizque fue una de las grandes. Pero no crea que se la encargaron. No, parce, lo que pasó fue que el mancito se enteró que unas pintas ahí le iban a quitar la casa a la mamá. Y pues que se le metan a uno con la cucha, pues no aguanta. Eran como ocho manes no más, pero nada, paila por el resto porque no tenían nada que ver. No sé cómo habrá hecho pa' conseguirse la bomba el malparido ese. El caso es que esa noche fue negra, parcero, fue negra porque mi novia estaba ahí. (Continuará)…
lunes, 8 de septiembre de 2008
Resistencia
Cuando todos salen del cuarto, Marina Serranilla se seca una lágrima con su pañuelo y se suena. Se dirige al fondo de la habitación y, luego de dos noches de dolor e insomnio, le espeta las únicas palabras que le salen al féretro de su marido: “Dime algo, ¿o es que acaso ya no me quieres?”.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Jitler V: puta
El pelao se iba de putas a cada rato. Tan chiquito y tan arrecho. Es que claro, usted lo veía y dice que es un pelao, pero no crea. Es que la vida le dio duro. La primera puta que se comió fue a los 13 y me dijo que le quedó gustando. Qué vaina, porque uno con esas viejas nunca sabe. No es que yo nunca me haya comido una, no me crea tan marica. El caso es que una vez el Jitler estaba muy borracho y se quiso comer a una sin caucho. Y pues nada, la vieja naranjas. Entonces me dijo que sacó una navaja y que la vieja se timbró. Le dijo mamámelo o te chuzo. La vieja se asustó, ¿sí o qué?, y parece que al pelao no le gustó la mamadita. Luego le vetaron la entrada. ¿Cómo iban a seguir recibiendo al malparido que les había matado la amiga? (Continuará)...
martes, 2 de septiembre de 2008
El músico
Usted no se imagina lo buen músico que es mi hijo. Tiene que escucharlo. Hace ya un buen tiempo que le regalé su primera guitarra y le pagué un profesor. Al poco tiempo se aburrió de él. Es que usted lo viera cómo aprende de rápido. Tiene que verlo, de verdad. Lo de él es la música… ¿Qué? No, no me cambie el tema, doctor. Mire que hace dos añitos más o menos le compré una organeta lindísima, la viera… ¿Qué si lo he visto tocando? Mmmm, déjeme ver, pues no, no, pero lo que pasa es que él toca cuando yo estoy trabajando, es que él es más bien tímido, ¿usted sabe, no? Los espacios del artista que llaman. De cumpleaños le voy a dar una armónica para que pula la afinación. ¡Ah, es que usted lo viera tocar!… ¿Qué dice, señor? ¿Que si se lo puede llevar a jugar fútbol a Italia? No, no, no. No me cambie el tema, doctor. Es que tiene que escucharlo, de verdad. Un día de estos lo voy a invitar a verlo. Usted no se imagina lo buen músico que es mi hijo.
viernes, 29 de agosto de 2008
Jitler IV: la equivocación
El Jitler me dijo que ese perro no se lo merecía. Ya tenía su fama bien ganada de sicario, se fue haciendo fuerte, pero un día la cagó. Al Jitler no le gustaba andar en moto, como los del gremio, al man le gustaba ir a pie y que lo vieran, cuando se le paraba al frente al mancito le decía quién le había hecho el mandado y le disparaba. Esa noche iba siguiendo a un negro, el tipo cruzó en una esquina y el Jitler lo paró. Le dijo aquí le manda don Ramiro y pum, pum, pum. La cagada era que ese no era el grone que le habían mandado. Me dijo que por eso casi lo quiebran unos duros, que desde ahí se tuvo que esconder más porque ya le han puesto más de una trampa para cobrársela. Medio emputado con él me dijo que eso le había pasado por marica. (Continuará)…
martes, 26 de agosto de 2008
Día X
Con la primera luz del día, Joaquín abre los ojos. Su despertador suena a las 6: 45 a.m. Se levanta, se dirige a su ducha y se demora veinte minutos bañándose. Se viste elegantemente y dedica unos minutos a perfeccionar el nudo de su corbata. Desayuna un sándwich de jamón y queso y un vaso de leche antes de salir. Mira su reloj y ve que a las 7:22 pasa el bus que lo llevará a su oficina, pero va repleto, así que decide esperar a riesgo de llegar tarde. Para el siguiente, entra, paga con un billete de mil y se sienta. Saca un libro de su maleta y alcanza a leer un capítulo completo antes de llegar. Baja del bus, pasa la calle y entra a su oficina. Saluda a algunos estrechando su mano y a otros simplemente les dice buenos días. Prende su equipo y navega en Internet en desorden por las mismas páginas de siempre. Cuando pasa el mediodía almuerza con un par de compañeros. Pide el menú del día, come mientras habla de trivialidades y hace un par de chistes que incluso resultan agradables. Sale del restaurante y compra un chicle que le dura dos horas. ¡Llamazares!, grita su jefe mientras Joaquín está reposando, ¡necesito que me ayude con este informe! Él lo atiende y lo realiza con resignación. La tarde se va lentamente. Pasadas las 5:00 p.m. sale de la oficina y toma el primer taxi que ve en la calle. Llega a su casa. Allí se prepara un plato de cereal. Luego se sienta en su cama a ver televisión durante horas y no ve ningún programa completo por su incontrolable manía del cambiar los canales. Cerca de las 10:00 p.m. hace una llamada y luego de que el sueño lo absorbe, apaga el televisor y se duerme de medio lado (Bis).
viernes, 22 de agosto de 2008
Santi
Cada que le regalo algo a mi hermanito, él se encarga de destriparlo hasta encontrar el secreto de su funcionamiento. Le doy un carrito y le quita las llantas, el capó, el motor. Le doy una casita y le quita las puertas, las ventanas, los cuartos. Le doy un Supermán y le quita la capa, el escudo, el corazón. Este año le voy a dar un Osito Panda con un tambor. Tal vez este no lo destroce, si le advierto que le va a tocar una canción en reemplazo a las noches en las que no puedo estar con él para contarle un cuento.
martes, 19 de agosto de 2008
El velocista
Según Arumi Tonga, el secreto de su velocidad estaba en correr descalzo. Desde muy niño, demostró su habilidad al retar al compañero más rápido de su clase a una carrera por la canchita de su escuela. El rumor de la ventaja que le tomó a su oponente se propagó como el fuego. Uno de sus maestros lo llamó a pruebas y no se demoró mucho en entender que ese niño había nacido para correr. Lo entrenó fuertemente, pulió su técnica y lo llevó a los torneos locales donde batió todos los récords. Su fama iba tan rápido como él. Pronto empezó a correr competencias nacionales y con los años se convirtió en el mejor de su país en 100, 200 y 400 metros. Muy joven llegó a los Olímpicos, pero para competir debía usar la última creación en tenis de una importante marca deportiva en retribución a todo lo que habían invertido en él. Ese día, Arumi Tonga, la esperanza de todo un pueblo, corrió su última carrera.
miércoles, 13 de agosto de 2008
Jitler III: despechado
El pelao me contó que se había tragado de una polla, pero que la vieja era medio perra, que le había puesto los cachos con otro man. Me dijo que pensó quebrar a la hembra, pero que luego decidió fue asustar al mancito, pa' que respetara, pa' que supiera quién era el duro. Entonces el Jitler lo esperó a la salida de un barcito. El mancito estaba todo borracho y le dijo mirá, malparido, mirá lo que tengo para vos, acordate de mi cara pa' que me respetés. Entonces le dio un pepazo en la rodilla, dizque pa' que no se le olvidara. Luego la hembra se enteró y lo mandó pa' la mierda. Ahí sí fue que la vieja la cagó. Sí, claro, la cagó porque eso, parce, eso no se le dice al Jitler. (Continuará)…
martes, 12 de agosto de 2008
Ruleta rusa
La Smith & Wesson sonó vacía una vez más, como si el silencio fuera su discurso de perdón. Mariano Toulemonde tomó temblando el revólver que su rival acababa de dejar sobre la mesa y, mientras lo llevaba a su sien, maldecía al saber que justamente el hombre por quien lo había dejado su mujer sería el mismo que disfrutaría su dinero.
viernes, 8 de agosto de 2008
Jitler II: la primera muerte
El Jitler me dijo que pilló a su padrastro violando a su hermanita y que ahí el fuego sí se le prendió por dentro. Fue hasta la cocina, sacó un cuchillo de una gaveta y entró al cuarto de la hermana. El man era muy frío cuando hablaba, eso sí le digo. Me dijo que a pesar de lo pelao que era, de la rabia levantó al man y le dijo con mi hermana no te metés, gran hijueputa, y le clavó el cuchillo en las güevas. Imagínese, ese man todo parolo y que le den con un chuzo. ¡Qué dolor, parcero! Luego me dijo que sólo se acuerda cuando su hermanita le dijo que parara. El mancito había recibido sesenta y nueve cuchillazos en el pecho. Me dijo que ahí empezó todo y, con una risa toda cabrona, que ese man sí que había quedado muñeco. (Continuará)...
martes, 5 de agosto de 2008
Susana y el árbol
Susana solía salir al bosque a recoger frutas y un árbol llamó su atención mientras caminaba una mañana. Era frondoso, maduro y colorido. Susana se dirigió a él y lo acarició. Se sintió tranquila como nunca y se posó a su sombra. Luego de dormirse por un largo rato volvió a su casa, pero al día siguiente repitió el rito. Y al siguiente. Y al siguiente… Susana fue feliz hasta el día en que se decidió a decirle que lo amaba. La respuesta del árbol no pudo ser otra que el silencio y Susana no pudo contener el llanto al comprender que él sólo la había utilizado para acostarse con ella.
viernes, 1 de agosto de 2008
Presentación el Jitler
Luego de hacer silencio para escucharlos a ustedes en ‘El dinosaurio’, los cuentitos no se aguantaron más y hoy vuelven a tomar la palabra. El de hoy es especial porque tiene mucho por decir y va a estar conversando durante varias semanas con ustedes. Quiero hacer la presentación oficial de Jitler. Por ahora yo no quiero decir nada acerca de él. Ustedes ya tendrán suficiente tiempo de conocerlo.
Jitler I: el comienzo
Es que ese pelao era la cagada. Una leyenda dicen algunos, pero yo digo que era la cagada. Lo conocí todo magullado en un edificio luego de escapársele a unos tombos. La policía lo llevaba persiguiendo varios días. Él decía que ya lo tenían pisteado. Yo ya había oído de él, pero le pregunté que por qué. Y él, todo timbrao, dijo que si lo sapiaba me daba chumbimba. Yo le dije que fresco, que todo bien. Entonces lo recogí, le di posada en mi casa, le di comida, por ahí le daba uno que otro cachito y ya. El man me dijo algo que no se me olvida, que yo era un man todo bien, que él sabía cuidar a los amigos. Me dijo que le decían el Jitler, dizque por el mancito nazi, el de la cruz chueca. Ahí mismito me empezó a contar cómo había matado a todos los que había matado (Continuará)…
Jitler I: el comienzo
Es que ese pelao era la cagada. Una leyenda dicen algunos, pero yo digo que era la cagada. Lo conocí todo magullado en un edificio luego de escapársele a unos tombos. La policía lo llevaba persiguiendo varios días. Él decía que ya lo tenían pisteado. Yo ya había oído de él, pero le pregunté que por qué. Y él, todo timbrao, dijo que si lo sapiaba me daba chumbimba. Yo le dije que fresco, que todo bien. Entonces lo recogí, le di posada en mi casa, le di comida, por ahí le daba uno que otro cachito y ya. El man me dijo algo que no se me olvida, que yo era un man todo bien, que él sabía cuidar a los amigos. Me dijo que le decían el Jitler, dizque por el mancito nazi, el de la cruz chueca. Ahí mismito me empezó a contar cómo había matado a todos los que había matado (Continuará)…
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