martes, 23 de junio de 2009

Resultados 'El dinosaurio'


Primero que todo, debo decir perdón por el retraso de la entrada. Pero bueno, aquí está.

La microliteratura es una expresión a la que cada vez le encuentro más encanto. Su auge ha trascendido de muchas maneras los lugares que imaginé cuando inicié su recorrido hace poco más de un año. En todo caso, debo decir que ha sido un viaje fascinante.

Particularmente hoy me siento muy satisfecho, porque la Segunda Convocatoria de Microcuentos 'El Dinosaurio' ha finalizado con éxito. Tal como el año anterior, fue una experiencia inolvidable. Definitivamente, hay muchas historias. Sólo falta contarlas. A continuación, publico los primeros puestos de esta versión (aplausos para ellos) y aprovecho para agradecer a todos los participantes que se atrevieron a enviar sus relatos. Siempre y cuando vengan cuentitos a hablarme, el próximo año revivirán de nuevo los dinosaurios.

¡Felicitaciones a los ganadores!

Primer Puesto
Costumbres raras, Daniel Frini
— ¡Ahí viene otra vez!¡escóndanse! — dijo el sapo más viejo
— ¡Te llena la jeta de saliva! — acotó un sapito
— ¡Repugnante! — sentenció el sapo educado
La princesa, etérea y radiante, iniciaba su ronda habitual de besos.

Segundo Puesto
Inocencia perdida, Nacho Viñuela
Con el tiempo, acabó por descubrir que sus padres eran no sólo los reyes Magos y el ratoncito Pérez, sino sobre todo el monstruo debajo de la cama.

Tercer puesto
Ch’in Er Shi, Daniel Frini
Er Shi Huang Di, el segundo emperador de China, buscó la isla de Zhifu interesado en la inmortalidad; tal como lo hiciera su padre, el legendario Ch’in Shi Huang Di. Demostrando una vez más, que al destino lo hace la suerte; a pesar de ser notablemente menos capaz que Ch’in, Er sí encontró la vida eterna. Pero no supo qué hacer con ella. Hoy atiende un puesto de comida china en Retiro. Los parroquianos se sonríen y le palmean condescendientemente la espalda cuando cuenta cómo escapó de la rebelión de Liu Bang, en el doscientos siete antes de Cristo.

Cuarto Puesto
Cosas de niños, Marta Abelló
Cerró los ojos. Las puertas del armario, entreabiertas, dejaban paso a la temible oscuridad de su interior. Cosas de niños, pensaba, así que abrió los ojos de nuevo y decidió levantarse de la cama. Sus pies descalzos le enviaron la primera señal de peligro: la segunda fue su corazón tembloroso. La tercera señal la dio su boca, que se abrió en forma de grito. Alguien, bajo la cama, asía sus tobillos y, aterrorizado, miró de nuevo hacia las puertas del armario, entreabiertas. Cosas de niños, pensaba, pero los dedos extraños en sus pies no estaban de acuerdo.

Quinto Puesto
Tensa incertidumbre, Mercedes Pajarón
Sentado dentro del camión, apretujado entre sus compañeros, enfundado en su uniforme de trabajo y sudoroso por el calor -o quién sabe si por algo más-, piensa en los platos de comida abandonados a toda prisa en el cuartel, y se pregunta qué le espera más allá de la columna de humo que se levanta, densa, virulenta, imponente, poderosa y amenazadora, en un barrio de la gran ciudad.

jueves, 18 de junio de 2009

Amor oceánico

El Océano Atlántico se había enamorado. Cada atardecer esperaba ansioso a que una jovencita con la que se había obsesionado sacara su cámara y empezara a tomarle fotografías. El Atlántico posaba para ella bajando el oleaje y enfrentando la brisa con ahínco. Con timidez llegaba a la orilla donde ella se sentaba y se sentía vivo cuando tocaba sus pies descalzos. Un día, sin embargo, su musa apareció con un atractivo cartagenero a sus orillas y, muerto de celos, arreció contra ambos hasta arrastrarlos mar adentro. Nadie volvió a ver al joven, pero algunos aseguran que, al atardecer, muy cerca de la playa, suele aparecer una hermosa sirena.

lunes, 15 de junio de 2009

El hábito

Aquí estuvo el dueño de este abdomen, escribía Karim Rotz sobre el cuerpo de su novia. Por esta piel se derritió mi saliva y mi lengua encontró destino sobre estas curvas. Mis dientes fueron testigos presenciales de los deseos de estas cumbres y sobre estos pezones rojos y tiesos mis labios resucitaron durante once noches seguidas. Alrededor de este ombligo caí hipnotizado, y aquí, justo aquí al lado de esta coma, Odín se apoderó de esta cueva que le cumplió más de tres, más de cuatro, más de quince caprichos. Estas caderas están selladas con mi rabia, esta espalda con mis yemas, este cuello con mi fuego. “No lo hagas más difícil, por favor”, le dijo ella. “Ya casi termino, Lucía”, replicó Karim con la voz quebrada sin soltar el marcador. “Si me dejas para entregarte a Dios, de algún modo debo asegurarme que conozca tu pasado”.

jueves, 11 de junio de 2009

Desenlace

Bele se sentó frente a su ordenador y empezó el nuevo capítulo de su novela. Su pasión estaba desbordada y se sumergió de tal modo en su escrito que, de repente, se vio atrapada en él. Miró a su alrededor y se percató de que caminaba por entre sus capítulos, escarbando entre sus letras como si fuesen un bosque y tratando de buscar una salida. Temerosa, se abría paso entre las aes, las eles y las emes que le impedían encontrar una desembocadura. Sin embargo, hasta que no recorriera los caminos que ella misma había escrito, sería imposible llegar al final.

lunes, 8 de junio de 2009

jueves, 4 de junio de 2009

La casa encuentada

Si decides ir, es mi deber decirte a qué te expones. Sí, es una casa llena de sorpresas, pero no siempre son buenas. Si quieres, entra en la habitación, pero no abras el armario viejo de Dickens. Así como puede salirte el inofensivo gato con botas de Perrault, también puedes encontrarte, de frente y con puñal en mano, al hombre de la esquina rosada de Borges. Camina con cautela, porque los huéspedes de Saki son bastante quisquillosos y, con tal de ahuyentarte, son capaces de enviarte a la letal abeja reina de los hermanos Grimm. En medio de la sala, se encuentra el regalo de Rabindranath Tagore. Todo el que lo abre se queda para siempre con su contenido. Así que ten cuidado, porque te puede salir desde la hermosa princesa de las azucenas rojas de Lorrain hasta el temible miedo de Maupassant. Eso sí, una vez entras, es imposible que salgas.

lunes, 1 de junio de 2009

Viudas

Lo que le digo, en este pueblo somos todas viudas. ¡Tremendo! Claro que sí. Porque sumercé sabe, una puede ser una mujer correcta, que le guarde luto al marido, pero una cosa es tener principios y otra muy distinta, ser cuerpo glorioso. No hay mujer que aguante semejante sequía, sumercé. Aunque fíjese que Merceditas, la viuda de Domínguez, el mes pasado llegó a los veintiocho años sin hombre. Y Amelita, la viuda de Guzmán, completó dieciocho. Claro, como en todo hay excepciones. La viuda de López, por ejemplo, no aguantó más, le ganó la gana y a los ocho años se fue pa’ otro pueblo. Allá conoció macho. ¡Bendita ella! ¿Qué dice, perdón? ¡Ah! La lluvia, sí. Aquí llueven maridos, sumercé. Pero no duran, ¿no ve? Con la fuerza que caen se vuelven pedacitos. Vea ahí no más un bracito. ¡Comadre, la escoba!

jueves, 28 de mayo de 2009

Día de cierre


Queridos lectores, quiero aprovechar esta entrada para agradecerles por haber atendido la Segunda Convocatoria de Microcuentos 'El dinosaurio' con tanto entusiasmo. Si quieren participar y aún no han enviado su cuento, les recuerdo que tienen hasta el día de hoy hasta las 11:59 p.m. Por otra parte, les informo que si quieren leer los cuentos, podrán verlos en este enlace. Ahora sólo queda esperar los resultados. ¡Éxitos a todos los participantes!

lunes, 25 de mayo de 2009

El hombre que se miraba al espejo

Un hombre pasaba horas mirándose al espejo. Se deleitaba observando la delicadeza de su rostro, la finura de sus pestañas, los trazos de sus cejas, el refinamiento de sus labios. Gozaba palpándose el contorno de las mejillas y se maravillaba descubriendo los laberintos de sus oídos. Para él no había un centro, sino dos, que eran sus grandes ojos negros. El monumento en carne viva de la exquisitez eran sus perfiles, su frente la medida exacta de la belleza y su nariz, el trazo de arquitectura más preciso del cuerpo humano. Y así, la preocupación por su reflejo se volvió de pronto en obsesión. Fue entonces cuando el hombre notó una mínima línea que se asomaba debajo de sus ojos y que aparecía de repente como un truco sobre su piel. Luego vio otra en medio de su frente y otra más acariciándole el mentón. Y cuando miró su pelo liso negro, observó una pequeñísima hebra blanca que le brillaba como un albor en medio de la sombra.

jueves, 21 de mayo de 2009

Palabricidio

Lentamente, una a una se acomoda en una pared cubierta de sangre y, temblando, se ponen en posición. Al frente, Leo levanta su fusil, apunta con detenimiento y, con una tremenda precisión, dispara en el centro de cada una de las condenadas a muerte. En segundos, caen un beso, un secreto, un miedo, una tormenta, un viaje, un delirio, un escalofrío, un final, un adiós, una grieta, una puerta, un ave, un reflejo y una necesidad. Una vez culmina el fusilamiento, Leo deja su arma en el suelo, levanta las palabras asesinadas y las incluye en su nuevo poema.

lunes, 18 de mayo de 2009

Giraluna

Por fin, después de múltiples señalamientos de sus compañeros y de noches enteras de frío y de revolución esperando que le mostrara su otra cara, la luna lo miró. Desde esa noche, dejó de llamarse girasol.

(Basado en la canción homónima de Luis Eduardo Aute y, específicamente, en el extraordinario concierto que ofreció en Bogotá el 12 de mayo de 2009).

jueves, 14 de mayo de 2009

La maldición de Garabato

Benjamín Urrea Monsalve, más conocido como Garabato, llegó al infierno. Ardiendo encolerizado, el diablo lo esperaba ordenándole conjurar la maldición que había lanzado sobre su equipo. Pero en lugar de amilanarse, Garabato retó al diablo a una tanda de penaltis. Sólo si lo vencía, la maldición acabaría. Fue una tanda feroz que duró 31 años. Cada que uno anotaba o erraba, el otro lo empataba. Rojo de lo agotado, el diablo cobró el penalti definitivo. El balón avanzó lento y como en tiempo detenido, a pesar de la estirada de Garabato, cruzó la raya de gol. Pasaba justo en el mismo instante en que Juanma celebraba la primera estrella de América de Cali.

lunes, 11 de mayo de 2009

Coca-Cola

Aunque sé que da para la polémica, al menos para mí no hay nada más refrescante que una Coca-Cola. Y es precisamente por eso que en esta entrada me permito hacer una pausa para refrescar algunas cosillas.

1. Lo primero, primerito, es lo siguiente: Johan Bush Walls es uno de esos cómplices del cuento que este mundo virtual me ha permitido conocer. Mi agradecimiento con él, en todo caso, es muy grande, sobre todo, porque en una de las visitas que hice a su blog me encontré con una bella sorpresa que me honró muchísimo. Se había tomado el tiempo de escribir un microcuento que, según él, me debía. Don Johan, de nuevo muchas gracias. El cuento lo reproduzco a continuación para todos ustedes:

Se fue a dormir con la esperanza de repetir el sueño de la noche anterior, estaba convencido que, de suceder, ahora sí se haría realidad.

Extendió los brazos, como desperezándose, toco unas paredes membranosas, advirtió que flotaba en un líquido viscoso, entonces despertó dentro del estómago del dinosaurio, pero Monterroso no estaba ahí. Sólo la mitad de su sueño se hizo realidad.

2. La segunda convocatoria de microcuentos 'El dinosaurio' está en plena actividad. De nuevo les hago invitación a participar. Les recuerdo que tienen plazo de enviar sus cuentos hasta el 28 de mayo, según las reglas especificadas en la entrada del concurso.

3. Tal vez muchos lo sepan, tal vez muchos no. En el costado lateral del blog hay un enlace titulado Yo dejé mi nombre a cambio de un cuentito, más conocido como Seguidores. Toda persona que se inscribe en ese enlace recibe a cambio un cuento. Lo digo con sinceridad: he superado todas mis expectativas. Así que si ya se apuntaron, les ruego el favor de que tengan paciencia por su cuento, ya que los estoy escribiendo en el orden justo en el que se han inscrito. Y si no se han apuntado, pues nada, a pedir su cuento que lo escribiré encantado.

4. Este blog cumple con un horario. Cada lunes se publica un cuento inédito y cada jueves se publica un cuento con nombre propio, que son precisamente los cuentos enunciados en el numeral anterior.

5. Por último quiero agradecerles a todos, amables y queridos lectores, por seguir pasando por este espacio. Saben que es su casa. Recuerden que las puertas están abiertas para sus inquietudes, sus críticas, sus sugerencias y sus palabras de aliento.

jueves, 7 de mayo de 2009

La noche

A las seis de la mañana no salió el sol. Ni a las siete, ni a las diez, ni a la una de la tarde. El día corrió lúgubre, alumbrado tan sólo por la generosidad satelital. Pocos salieron. Sólo las putas, los taxistas y los murciélagos se entregaron sin condiciones a la oscuridad interminable. La mayoría esperó en vano a que la luz saliera de nuevo. Pero nada cambiaría. Cansada de que derritiera sus lápices cada amanecer, Nightwriter había guardado el sol en una caja fuerte que sólo podría abrirse con un halo de la luna.

lunes, 4 de mayo de 2009

Trampa

El infiltrado le dio la señal al policía para que atrapara al delincuente. El policía entró a escena y disparó. El infiltrado cayó tendido. Ambos policías se sonrieron y huyeron como los delincuentes que eran.