jueves, 13 de agosto de 2009
Babel
La vida de Sandra se ha convertido en una torre de Babel. Curiosamente, habla en castellano, piensa en euskera y escribe en sajón. Pero esa, en definitiva, es la parte sencilla. El verdadero lío es que su conocimiento lingüístico ha influido directamente en sus maneras de actuar. Sandra sonríe en bretón, baila en cantonés, juega en oriya, razona en hebreo, se enferma en guaraní, se alegra en kazajo, se indispone en moldavo, se emociona en portugués y llora en checo, sólo para poner algunos ejemplos. La confusión ha llegado a niveles insoportables, por eso Sandra ha optado por cortar de tajo con su problema. Hoy su lengua se subasta en Casa Christie’s.
lunes, 10 de agosto de 2009
El piano de Furanji
Era bien sabido que cada noche el Conde de Furanji conocía una nueva amante. Su belleza, su dinero y su poder eran razones suficientes para que las mujeres se derritieran en sus sábanas. Lo curioso era que cuando la pasión ardía en la habitación del Conde, su piano, sin intérprete alguno, empezaba a evocar solo una melodía que encendía el calor de los amantes. Las teclas se tocaban de manera independiente y, aunque nadie ejecutaba las notas, los sonidos estaban cargados de una enorme melancolía, de una pasión incontenible, de una tristeza particular. Solitario, el piano trataba de atraer una pareja con su música, como buscando el amor que le sobraba a su dueño.
jueves, 6 de agosto de 2009
Atemporal
Adentrándose en el valle de Anduriamenia, muy cerca del río Guapí, hay un lugar enigmático. Generalmente, todo el que llega hasta allí se sienta en una enorme piedra, encuentra unos viejos manuscritos aparentemente extraviados y movido por la curiosidad les echa un vistazo. Lo que sucede a continuación no tiene explicación alguna: mientras el caminante los va leyendo, el tiempo se va lentificando. Misteriosamente, los segundos se convierten en minutos; los minutos, en horas; las horas, en días; los días, en meses; los meses, en años y los años, en siglos. La devoción por la historia obnubila al peregrino y cuanto más desea apresurarse a conocer el final del documento, más despacio corre el reloj. Atrapado en una confabulación del tiempo, como pagando un impuesto por visitar el lugar, el ansioso viajero se queda leyendo la misma historia por toda la eternidad.
lunes, 3 de agosto de 2009
Tiempo
—¿Qué haces aquí? —preguntó la muerte.
—Me cansé de esperarte —respondió el anciano—. Vengo por ti.
—Me cansé de esperarte —respondió el anciano—. Vengo por ti.
jueves, 30 de julio de 2009
Condena
Una turbamulta de indignados intelectuales irrumpe en la sala en la que usualmente un par de jueces absuelve o condena a todo aquel que expone sus textos al público. Claramente, el número de encolerizados a los que han destrozado con sus ácidas críticas supera por amplio margen a los que han sobrevivido a su exigente lectura. Dolida en su ego y con sed de venganza, la multitud arremete contra los jueces con furia y los conducen amenazados hasta un lugar terrible, a un terreno inhóspito y aterrador, a un infierno que ninguno de los dos habría imaginado jamás: allí los libros no existen, ningún tipo de escrito tiene cabida y no hay rastro de publicación alguna. Abandonados, condenados a la ausencia de literatura, la locura se ha apoderado de ellos. Y muchos dicen que, tratando de evocar a Joyce o a Faulkner, agonizan buscando una letra como si fuera un oasis.
lunes, 27 de julio de 2009
Primera vista
Pensando que su físico era lo que paralizaba a los hombres que la miraban, Medusa contempló seriamente la posibilidad de un cambio de look.
jueves, 23 de julio de 2009
Mártir
Hay un lugar en el que habita un misterio aterrador. El caso es que el secreto está celosamente guardado por los objetos inanimados de la ciudad. Y sólo muy pocos, aquellos que han observado con detenimiento, han sido capaces de percibir que en ese lugar los muros se comunican con las avenidas, los grafitis con la miseria, los parques con las sombras, las vitrinas con los riachuelos, el ocaso con la basura. Las cosas han llegado a un nivel de comunicación tal, que una vez alguien descubre el secreto que protegen, inician una persecución con el único fin de silenciarlo. Sin embargo, yo he logrado escapar para develar el misterio. Se trata de
lunes, 20 de julio de 2009
Venganza
Todos los hombres que conozco están cortados con la misma tijera. Y todos hacen la misma cara de terror cuando se las estoy clavando en el corazón.
jueves, 16 de julio de 2009
Laberíntico
El juego era simple: partir del punto A para llegar al punto B. Paola Ippolito inició el recorrido confiada, pensando que el resultado no podría ser otro distinto que el éxito. Pero muy pronto se encontró con la verdadera dificultad del pasatiempo. El laberinto era un caos que no estaba obstaculizado por paredes ni rendijas, sino por sus propias emociones, por sus sentimientos que se cruzaban entre sí haciendo del camino una experiencia turbia y devastadora. Tratando de escapar, sumamente confundida, lo entendió. No había salida.
lunes, 13 de julio de 2009
Negación
Mi mujer ya no me mira, ya no me habla. He decidido llamar a sus padres a ver si ellos saben qué le sucede, pero no fue capaz ni de verlos a los ojos. Llamé a sus hermanos, a su mejor amiga, a su jefe, a sus compañeros del colegio, ¡a sus ex novios!, a los vecinos, a todo el que he podido, pero no. No le dice nada a nadie y todos parecen tan extrañados como yo. Hoy, incluso, llamé al cura que ella tanto admira a ver si le saca algo. Pero aún con todas las bendiciones que le dio y todos los aceites que le puso, tampoco pronunció palabra.
jueves, 9 de julio de 2009
Diario
Su cuento era tan corto que le cabía en la palma de la mano. Alejandro Ramírez lo cuidaba como su mayor tesoro y tan sólo con cerrar su puño lo protegía de los peligros mundanos. Pero era tan pequeño que por más cuidados que se tuvieron con él, fue inevitable que un día cayera y se perdiera. Su dueño lo buscó entre sur y norte, por cielo y tierra, día y noche sin descanso; pero nada sirvió. Compungido por la pérdida, se ha dado a la tarea diaria, con una disciplina extraordinaria, de escribir otro cuento capaz de reemplazar el que perdió en aquella ocasión.
lunes, 6 de julio de 2009
Real
El oso; enfurecido, impiadoso y violento; arremetió con ímpetu sobre la pequeña rubia. Ella, que no entendía lo que sucedía, cayó al suelo haciendo crujir la madera como una nota desafinada de violín. El animal abrió su hocico logrando que retumbara la habitación con un violento bramido y luego, sin dejar de gruñir, le mostró la extensión de sus gigantes colmillos. La niña, al borde del desmayo, empezó a gritar pidiendo auxilio. Pasmada, miró alrededor del cuarto con el rabillo del ojo en búsqueda de una salida. La fiera se paró en dos patas con instinto asesino y de un salto llegó hasta la chiquilla. Sacó sus garras afiladas como navajas y de un golpe certero envió a la niña contra una de las paredes. Tembló. La bestia emprendió una nueva carrera contra ella y arañó sus vestiduras. Mientras su atuendo se rasgaba, tres hilos finos de sangre brotaban como ríos hacia el suelo. Aturdida y muerta de miedo, Ricitos comprendió que no estaba en un cuento.
martes, 30 de junio de 2009
Réplica
Cada vez que Irina Vasky llega a un lugar se encuentra a sí misma. En varias ocasiones se ha visto a su edad, idéntica y vestida tal cual está; pero también se ha encontrado de niña, con atuendos de tul y distintas muñecas en las manos. En una ocasión, incluso, se vio un tanto más vieja, arrugada y con un pequeño niño que parecía ser su nieto cogiéndola del brazo. Sus réplicas, en todo caso, se han manifestado de maneras aún más extrañas: así como se ha visto fundida en porcelanas también se ha encontrado retratada en pinturas o fotografías, contraviniendo cualquier explicación lógica. Al borde de la locura, Irina no soporta verse a sí misma de nuevo. Desesperada, agarra una navaja y arremete con furia sobre la primera Irina nueva que encuentra. Justo cuando le clava el puñal en el centro del pecho, la réplica deja de ser una y se convierte en dos.
jueves, 25 de junio de 2009
Capítulo 19
...Sergio Gaut vel Hartman entra a su inmensa biblioteca y agarra una de sus tantas compilaciones. Se sienta en su sillón, abre su libro y empieza a leer. Sin embargo, antes de llegar a la página cien, queda petrificado. A pesar de que quiere seguir leyendo, sus ojos se detienen y su cuerpo queda completamente inerte. Así permanecerá hasta que el escritor que narra su historia se decida a seguir escribiéndola. Porque aunque no lo sabe, él es un cuento, un producto de la ficción que un autor retoma cada tarde de cuando en cuando. Y aunque desee seguir con su vida, no podrá moverse hasta que el escritor se decida a empezar con el capítulo veinte...
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