viernes, 18 de enero de 2013

Decisión vital

Abro mi clóset y reviso de arriba abajo qué prendas me vendrían bien para el ahorcamiento. De tajo, descarto las camisas y los suéteres. Con las chaquetas podría lograr más firmeza y asegurar que el estrangulamiento sea del todo eficaz, aunque el largo de los calcetines también podría contribuir a un suicidio exitoso. Mientras dudo, miro al costado derecho y encuentro dos nuevas opciones que se posicionan como favoritas: los cinturones y las corbatas. Con respecto a los primeros, encuentro las propiedades de la hebilla algo escalofriantes. Y morir colgado de una corbata me parece, sin duda, mucho más poético.

miércoles, 16 de enero de 2013

Encuentros

A Eduardo Berti 

Es innumerable la cantidad de mensajes que hemos intercambiado. La primera vez que le escribí fue gracias a un artículo de su autoría en un diario local que contenía sus datos de contacto. Estaba entusiasmado de encontrar a otra persona tan afín a mí con respecto a la literatura fantástica. Recuerdo que su respuesta no demoró más de un par de días. En cada mensaje ratificábamos la coincidencia de nuestros gustos y reafirmábamos la orientación de nuestras críticas. Opté entonces por enviarle una serie de textos para conocer su opinión. Debo reconocer que no advertí el impacto que me causaría su respuesta. Según él, estaba a punto de enviarme un proyecto que contenía ideas muy similares a las mías y encontraba pasajes que resultaban prácticamente idénticos. Cuando recibí sus cuentos, fui testigo de nuevas similitudes. En la gran mayoría de sus relatos, había elegido el mismo tipo de narrador que yo e, incluso, algunos diálogos entre sus personajes apenas se diferenciaban de los míos por las voces propias de nuestros países. Después de la información intercambiada, concluimos que ambos contábamos con las mismas referencias, con fuentes parecidas y con recursos asombrosamente semejantes.

Decidí que debíamos conocernos. Desde que accedió, conté los segundos hasta verlo en el aeropuerto. Sin claves ni carteles, ambos nos reconocimos de inmediato. Sin embargo, algo pasó producto del abrazo que elegimos como saludo. Desde ese momento, me cuesta reconocer a los miembros de mi familia, confundo con frecuencia los lugares que visito y olvido permanentemente las ideas que antes empleaba para escribir. Ni siquiera sé si este texto es mío o de él.

lunes, 14 de enero de 2013

viernes, 11 de enero de 2013

Las líneas de la mano

Aquí veo fortaleza y tesón, consecuencias clásicas de una infancia enmarcada por la ausencia de figura paterna. Dolor y ensimismamiento se cruzan en el camino a causa, quizá, de burlas e improperios propios de la crueldad infantil, es decir, de niños de su misma edad que anidaron en usted toda esperanza de broma pesada. Lo veo claro: aquí aparece un romance, es breve, es fugaz, pero es intenso. Aunque también veo que de nada valdrá mi advertencia. Su línea de la vida no se cruza con su línea del amor. Es más, llega justo hasta aquí. Son veinte con cincuenta.

miércoles, 9 de enero de 2013

Rutina de medianoche

Una última rosa cae sobre el ataúd. El sepulturero empuña su pala y empieza a cubrir la fosa con la tierra que forma un arrume montañoso al borde del hoyo. No escucha el llanto de la viuda ni las oraciones del cura de turno. La imagen del féretro desaparece entre el barro y las piedras. Aún con la partida de los últimos dolientes, el enterrador dedica la totalidad de su jornada a cubrir hasta el más mínimo vacío que se asome desde las profundidades. Cuando la tierra alcanza la uniformidad, los únicos detalles que comunican la cercanía con la muerte son los epitafios que se encuentran alrededor. Llegada la medianoche, el silencio envuelve el cementerio, pero el sepulturero sigue al pie de la cripta, firme, aguardando paciente, como si su trabajo exigiera un propósito extra. De repente, un rayo interrumpe la paz del camposanto. El hombre traga saliva, siente un leve temblor subiéndole por la espalda y ase con firmeza su pala, dispuesto a desenvainarla, como si se tratara de una espada. Una mano emerge desde la tierra seca.

viernes, 28 de diciembre de 2012

No es más que un hastaluego

Queridos amigos:

No quiero dejar de cerrar el año sin antes despedirme de todos ustedes. El otro año, la segunda o tercera semana de enero, estaré reanudando mis publicaciones. Les deseo un muy feliz y próspero año nuevo. El 2013 se presenta con 365 nuevas oportunidades de hacer historia, hagan lo que hagan. En lo personal, varios proyectos antológicos tomarían forma con este servidor como seleccionado y espero verme de nuevo publicado en el papel con un libro que está prácticamente listo y solo busca editorial. Procuraré mantenerme al tanto de más concursos, ya que este año relegué este asunto por completo, pero también estaré presente solo en aquellos que considere realmente importantes. La Inter se sigue presentando como una plataforma de difusión incuestionable y seguiré al frente del Comité Editorial. Allá también los espero. Me despido con alegría y con fe. Muchas gracias por mantenerse aquí, a pesar de mis frecuentes ausencias.

¡Lo mejor está por venir!

lunes, 17 de diciembre de 2012

Más veces campeón

Hoy, después de 24 años de sufrimiento permanente, amanecí campeón. Mi equipo, Millonarios F.C., se ha consagrado con el título de la liga de mi país. No se alcanzan a imaginar la felicidad que siento. No se alcanzan a imaginar la cantidad de lágrimas que he derramado de emoción. No sé imaginan la liviandad que siento hoy. Hemos vencido las burlas, la mala fe y a todos los rivales que se cruzaron en el camino. Siempre soñé con un momento como este y hoy se me hace realidad. Como diría Monterroso: "Hoy me siento bien; un Balzac". ¡Gracias, Millos! ¡Gracias, campeón! ¡Gracias, gracias, mil veces gracias!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Premios 20 blogs

A partir del día de hoy, La Inter participa en el Concurso 20 blogs, organizado por La Blogoteca. En el sector de las publicaciones digitales es un premio muy prestigioso y nosotros nos hemos lanzado a la aventura de participar. Si no creyera que La Inter es un espacio de referencia para todos aquellos que aman, conocen y quieren entender el microrrelato, no pediría su voto. Ganar no está fácil, pero vamos a hacer todo lo posible por hacerlo. Estamos en la categoría de Cultura y Tendencias, compitiendo con más de 700 blogs de todo el mundo. Les dejo el enlace para votar. ¡Gracias de antemano!

miércoles, 12 de diciembre de 2012

The Manneken Pis

En el centro histórico de Bruselas, la bellísima capital de Bélgica, se encuentra uno de los monumentos más representativos de la ciudad: The Manneken Pis o, en castellano, El niño meón. En el afán de atraer turistas, los guías belgas crearon una leyenda alrededor de la estatua. La historia cuenta que un comerciante que visitaba la ciudad perdió a su hijo mientras la conocía. En medio de la angustia, prometió que, en caso de encontrarlo, haría algo para recordarle a la ciudad lo feliz que sería al ver de nuevo a su hijo. Después de horas de búsqueda, el niño apareció orinando en medio de un jardín. El niño meón es un emblema de Bélgica que no se cansan de explotar comercialmente los bruselenses, pero lo que llama mi atención no es el monumento en sí, sino que, a lo largo del año, una casa de costura se encarga de vestir al niño con distintos trajes. Así, es posible verlo con ropaje de bombero, lutier, policía o, incluso, hasta de Santa Clauss.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Día de las Velitas

Centro de Bogotá un 7 de diciembre
Colombia es un país de tradición católica. Durante diciembre, las familias colombianas solemos reunirnos durante varios días en torno a la celebración de Navidad. Sin embargo, esta celebración no se concentra exclusivamente en el 24 de diciembre. Durante nueve días previos a esta fecha, celebramos una tradición que se conoce como Novena, donde nos reunimos a hacer unas oraciones relacionadas con los nueve días que anteceden el nacimiento de Cristo, a cantar villancicos, a comer un snack conocido como buñuelo y a compartir un postre llamado natilla. Aparte de esto, cada 7 de diciembre, un día como hoy, celebramos una fecha que se conoce popularmente como Día de las Velitas, que, aunque muy pocos lo saben, es en realidad el Día de la Inmaculada Concepción. Durante esta fecha, salimos a los balcones de nuestras casas o a la calle con una vela encendida. Nunca he sabido en realidad qué significa, pero me gusta pensar que se trata de un deseo que elevamos al cielo a través de la sencillez de la luz. No sé ustedes en sus países, pero yo lo encuentro muy literario.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La puerta abierta

Mis abuelos suelen dejar abierta la puerta de su casa. Para la inseguridad de esta ciudad, no se puede calificar el acto de una manera diferente a un despropósito. Sin embargo, con el tiempo y las visitas, me he dado cuenta de que algo esconden con la apertura del portón. Ambos acostumbran a asomarse desde la entrada, como si esperaran a alguien más. Invadido por la curiosidad, sospechando que en realidad algo sucedía, un día se los pregunté por aparte, sin que ninguno tuviera la oportunidad de escuchar la respuesta del otro. Ambos me confesaron su secreto. Los dos aguardan la aparición de mi tía abuela Etelvina, fallecida años atrás. Mi abuelo la espera para recordar sus encuentros furtivos. Mi abuela, para evitarlos.