viernes, 11 de octubre de 2013

Falcao y el destino

Años atrás, cuando aún conservaba el sueño de ser futbolista, llegué a un equipo de Bogotá llamado Fair Play. Allí jugaba un pequeño prodigio que hoy sigue conservando el récord de ser el jugador más joven en debutar en fútbol profesional (a los 15 años en segunda división). Ese prodigio era conocido como Radamel. Un año antes de eso, cuando yo hacía parte de las divisiones inferiores del equipo de mis amores, Millonarios, nos habíamos enfrentado a él y a su equipo, Fair Play, en una semifinal de la Liga de Bogotá. Recuerdo como si fuera ayer el gol que marqué y el 2-0 posterior que cerró la primera etapa a nuestro favor. Y recuerdo también la impresionante figura de Radamel emergiendo, renaciendo de las cenizas como el fénix, en un segundo tiempo de ensueño, en el que marcó tres goles y volteó el partido. Fair Play pasó a la final, nosotros quedamos en el camino y Radamel quedó en mi memoria para siempre. Un año después, como dije, jugué a su lado. Ese privilegio no se compara con nada. Él siguió el camino del fútbol para convertirse en el mejor 9 del mundo y yo tomé el rumbo que me marcó la publicidad. El destino hizo que mi más reciente campaña lo tuviera a él como protagonista y hoy, ese mismo destino, nos vuelve a encontrar. A mí, detrás de un televisor, con la admiración que me sigue despertando su impresionante talento y a él, como la estrella a la que todo un país le ruega un regreso al evento deportivo más importante del mundo. ¡Vamos, Radamel!

jueves, 10 de octubre de 2013

La Mujer Cocodrilo

La luna de Plato ya no lo cobija. Los mangles dejaron de figurar como camuflaje. El río se llevó la leyenda con su caudal. Entre los matorrales, ya no se asoma el Hombre apellidado Caimán y sus pasos se esfumaron como el mito que hizo grande al Magdalena. Las mujeres ahora se bañan sin temor a las orillas del arroyo y exponen sus cuerpos desnudos al sol con el orgullo de su color costeño. Ahora son los chiquillos arrechos los que espían a las comadres emulando el legado del legendario voyerista. Y soy yo quien los espanta con este cuerpo deforme, aguardando paciente el regreso del hombre que me convirtió en animal.

viernes, 4 de octubre de 2013

Las narraciones alternas

Cuando de niño visitaba a mi padre, solía quedarme en la biblioteca del segundo piso. Durante horas, devoraba los volúmenes que arrumaba en sus repisas y, con frecuencia, caía rendido después de largas horas de lectura. Pero lo extraordinario no eran las historias de cada libro, sino los resaltados fosforescentes sobre los párrafos que revelaban una pista determinante de la narración y, sobre todo, las notas que mi padre escribía sobre las márgenes en blanco. De repente, las ficciones alternativas que descubría alrededor de las de García Márquez, Flaubert y Steinbeck me resultaban más fascinantes que las de los mismos clásicos. Rebuscaba indicios en los libros, revisaba las frases destacadas, escudriñaba las anotaciones en lápiz y, en más de una ocasión, me obsesionaba con las fechas desparramadas al azar en las páginas que indicaban las horas y los días de la acabada lectura. Incluso, estaba convencido de que las puntas plegadas sobre los textos y que los verbos encerrados en rectángulos con esfero establecían secretos que yo me veía obligado a develar. Cada señal evocaba en mí una nueva razón para cazar las estelas que mi padre dejaba con el fin de que yo encontrara su narración oculta. Adulto ya, curtido en el arte de encajar misterios después de años que ya no podré recuperar, lo visité de nuevo y le entregué el manuscrito con la resolución de todos los arcanos. Me miró con recelo, ojeó mis folios y los arrojó sobre la mesa del comedor. «No se lo digas a nadie», musitó.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Visita

Los gritos de los niños han cambiado por el trino de los petirrojos. No reconozco el día hasta que salgo al solar y observo a la nieta de la señora Carrasco leyéndole las noticias de la semana. «Domingo», pienso. «Es domingo». Si no fuera así, estaría con Patricio, entregándole mis horas al póquer. Pero es domingo y, aunque odie el sol, esperaré sentado que la visita de Patricio se canse y que llegue la hora de la cena. Sé qué sucederá. Los años me han colmado de paciencia y por eso me entrego. Camino lento, arrastro mis sandalias y me confío a la banca de los lamentos. Así le decimos con Patricio. La enfermera se me acerca y me habla al oído. Encojo los hombros, mientras ella me asiste para que me ponga de pie. El trino de los petirrojos ha cambiado por el murmullo de las luciérnagas.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Virtudes de un antagonista

Llega un momento para todo ser humano en el que la naturaleza le impone un enemigo. Un adversario al cual es preciso vencer en las lides que impone la vida, un rival que hace obligatoria esa dolorosa preparación previa al primer campanazo. Y como el hombre es competitivo per se, este oponente se hace vital, necesario, útil. Sin él, el combate pierde sentido y las ansias de triunfo quedan relegadas a un anecdotario inútil. Solo un enemigo es capaz de sacar lo mejor de su contrincante. Solo un verdadero antagonista puede consolidar las virtudes de su oponente. Por eso, amor mío, no me juzgues. Por eso es que yo soy el tuyo.

lunes, 23 de septiembre de 2013

viernes, 20 de septiembre de 2013

Desaprender

Soy un convencido del desaprendizaje. Hace cinco años realicé el Taller de Microliteratura en la Escuela de Escritores y lo que aprendí no tiene nombre. Ahora reinicio otro taller, de Microrrelato en esta ocasión, con la maravillosa Isabel González como maestra y un gran grupo de compañeros que me acompañarán en el viaje. Les iré contando acerca de esta nueva aventura.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Voz propia

En una playa, vaya y venga. ¿Pero en una ciudad determinada por la vorágine? No era común, pero ahí estaba: acostada sobre asfalto crudo que se muestra testigo de los viajes matutinos, de los ires cotidianos, de los transeúntes extraviados. Ahí la vi, enconchada como el niño asustado y sólida como el guerrero con acero. Su esmalte cristalino asemejaba los colores del Caribe y sus costillas verticales parecían entonar vallenatos de viejos pregoneros. Anhelante de conocer los misterios del océano a los que la urbe me limitó, levanté la caracola —tal como indica el mito popular— la acerqué a mi oído y escuché, tímido entre el viento y los navíos, el murmullo del mar.

lunes, 16 de septiembre de 2013

viernes, 13 de septiembre de 2013

Mariposa real en Timonel

Salir publicado siempre es un privilegio. Sobre todo, cuando se aparece en una publicación con tanto cuidado por la diagramación y el detalle, porque suma definitivamente a la belleza. Mariposa real, un microrrelato escrito ya hace años atrás, aparece en el décimo número de la revista Timonel, especializada en relato y poesía, al lado de excelentes textos de otros escritores. Todo un gusto.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Conjuro

A Felipe Garrido

Te arranco de este cuerpo, testigo silencioso de tus voraces caprichos, de tus ostentosos deseos. Te arranco de esta alma que soportó tus necedades como vértigos grises, dolorosos. Te arranco de mi vida si es que alguna vez la quisiste en la tuya desterrándome del veneno que me sellaron tus labios ese y todos los domingos bautizados por la melancolía. Te alejo para siempre, como quien destruye la hojarasca de una pisada certera que se tenía guardada la rabia, la desesperación. Te expulso de mis días que aguantaron tus vacíos como témpanos inamovibles, de mis tardes onerosas condenadas al desamor de tu saliva, de tus noches cancerosas cargadas de mentiras, de penumbra, de hastío. Te conjuro, traidora, hoy y para nunca.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Día 102

Desde el día que naufragué, es el primer ser vivo que encuentro de frente. Un buitre.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Ángel Zapata

Más por menos es una antología de microrrelatos hispánicos editada por Sial Narrativa a cargo de Ángeles Encinar y Carmen Valcárcel. El libro, hasta el momento, me había parecido aceptable. A mi parecer, hay demasiados microrrelatos por autor y algunos, incluso, no resultan tan atractivos como para componer una buena antología. Sin embargo, al llegar a la página 259, sentí que la espera valió la pena. La grata sorpresa, entre el agrado y el deleite que fue encontrar textos de Julia Otxoa y Ángel Olgoso, fue el escritor madrileño Ángel Zapata. ¿Por qué? Porque sus textos rompen el molde de lo que conocía hasta ahora. Ahondan en un territorio donde la narrativa y la poética confluyen de una forma absolutamente natural. Y, sobre todo, porque la experiencia de leer a Zapata deriva en una experiencia, no exagero, surreal. Solo para que se hagan una idea: 

Migraciones 3
Dime una cosa: ¿con qué abrochas un día a otro día? Para los esquimales —lo he leído en un libro— los días son tan frágiles como arpones de hielo. Los días, para mí, son cigüeñas de sal anidando a la orilla de un lago. Cuando eras niña, hablabas en secreto el idioma del frío. No me beses para que me calle. Respóndeme.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El hombre sin imaginación

Se encuentra frente al papel en blanco, evoca memorias en una línea de tiempo sin matices, ausente de anécdotas fútiles o de variaciones propias de la inconsciencia. Su reflexión es estéril; sus recuerdos, fotografías idénticas a los hechos; sus intenciones, solo contundentes reproducciones de la realidad. Su dificultad radica, de manera precisa, en esa característica definitiva que lo aleja de cualquier interpretación comprometida con la ficción, en su imposibilidad manifiesta de crear un escenario distinto al que le propone la quimera. Sigue ahí, paralizado como un amante recién abandonado, frente al papel en blanco.