miércoles, 27 de enero de 2010

Omnipresencia

Carmelo Serrano posee el magnífico don de la ubicuidad. Y gracias a su habilidad ha podido desarrollar un sinnúmero de conquistas en espacios distintos y tiempos exactos. Con el paso del tiempo, a pesar de eso, Carmelo se ha enamorado de Jimena, una de sus tantas mujeres, y poco a poco ha ido deshaciéndose del resto. Pese a todo, él mismo se ha convertido en su principal enemigo, porque cuando, estando en un lugar, sabe que Jimena está con otro de sí mismo, unos celos enfermizos se apoderan de él sacándolo de sus cabales. Es entonces cuando el orgullo masculino se desborda y la lucha entre todos los Carmelo Serrano por el amor de Jimena deriva en una sangrienta guerra sin cuartel en la que no hay espacio para la tregua ni la compasión. Mañana se celebrarán catorce exequias simultáneas.

9 comentarios:

no comments dijo...

Jóder con Carmelo, eso sí son CELOS con mayúsculas eh?

Quizá es un relato un poco exagerado, pero bien conseguido el efecto.

Un saludo indio

Víctor dijo...

Me gustó por lo irreal, Esteban. Una muy buena manera de explicar los celos y sus funestas consecuencias. Además, bien narrado, pese a la dificultad que conlleva redactar esa idea de ubicuidad.

Un abrazo, y gracias de nuevo por tu sinceridad. Mira que venía dispuesto a ser muy crítico con tu relato, pero me quedé con las ganas...

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

Lo que más me ha gustado ha sido la originalidad del texto. Y como siempre está bien hilado.

8

Adivín Serafín dijo...

Hola Esteban. Inconmensurable. Da saludos a la parte que queda de Carmelo, cualquier día se nos va a ir.

Isabel González dijo...

Vaya con la omnipresencia cuando se convierte en patológica. Y no hay peor verdugo que uno mismo para con uno mismo.

Me gustó la idea, aunque encontre un poco enrevesada su forma. Es que yo soy un poco de "antes sencilla que muerta" en esto del escribir que no en mi vida.

Un saludo,

Te sigo

28 de enero de 2010 04:14

Uf , perdona que te puse el comentario en la entrada anterior,
no fui yo fue mi otra isabel gonzález que a veces me juega malas pasadas con sus insoportables celos.

Microrrelatos dijo...

¡Catorce exequias simultáneas! Vaya...

Esteban Dublín dijo...

NC, celoso, así es. Me gustaría saber por qué te parece exagerado. Yo lo adjetivaría distinto.

Víctor, te agradezco. A este cuento le tengo un particular cariño porque siempre se me había pasado por la cabeza qué tan paradójico podría llegar a poseer el don de la ubicuidad. Un abrazo de vuelta para ti.

Daniel, gracias por el 8. Creo que merecía un poco más (jajajaja), pero no importa. Está muy bien viniendo de ti.

Adivín, te agradezco por el calificativo. De verdad, me llena de orgullo. Veré que puedo hacer con el mensaje.

Isabel, no te disculpes, nuestros otros yo a veces nos juegan malas pasadas. Bienvenida por aquí.

Óscar, ¿te imaginas?

Rafael Vázquez dijo...

Magistrales Omnipresenciay Retratos. Felicitaciones Esteban!!

Esteban Dublín dijo...

Rafael, no sabes cómo valoro tus comentarios. Un minicuentista tan extraordinario como tú halagando mis cuentos es como una brisa de aire fresco sobre mi rostro: sensacional.