lunes, 6 de abril de 2009

Transformación

Para cumplir la fantasía de su amor, debía convertirse en Moore, esa que llevó el estriptís de sucio negocio a arte del erotismo; pero sabía que antes de ser Demi debía ser Portman, la semiputa llevada por el deseo que mata con su thank you cada vez que lo pronuncia; aunque también sabía que antes de llamarse Natalie tenía que apedillarse Alba, la bailarina del tubo, la vaquera deliciosa de la ciudad del pecado. Pero nada tenía más claro que antes que ser Jessica, Mario, debía ser mujer.

14 comentarios:

Adrián dijo...

Fácil: que empiece por María.

Andrés A. dijo...

Hey, que cosa tan volada la del laberinto. Muy bacana. Se parece a la última escena de Cien Años de Soledad. Cuando Aureliano Babilonia lee los pergaminos de Melquiades y se decubre en la historia del pergamino en esa justa acción.

Mauricio Duque Arrubla dijo...

En cambio yo lo veo como un comienzo de novela en vez de un final...

female dijo...

Precioso sr Dublín, què ejemplares de mujer los que ha escogido... Hay mil películas, mil tubos.. pero fueron esos, sobre todo el mío, ese deseo que tengo de ser mujer, de ser esas mujeres y no esta.

Què bonito coincidir asì sea sin realmente coincidir...

Esteban Dublín dijo...

Adrián, es una buena solución, pero creo que el dilema del pobre no se soluciona con el nombre.

Andrés, muchas gracias. No recuerdo esa escena de Aureliano Babilonia. Lo leí hace tanto que sólo me queda el recuerdo de una novela escrita a punto de cruz, perfecta.

Mauricio, tal vez tengas razón, en todo caso, los laberintos son tan impredecibles que no se sabe cuál es el principio y cuál el final.

Female, créeme, todas y cada una de ellas me enloquece a su modo. Estoy de acuerdo contigo. ¡Qué bonito coincidir!

Verónica dijo...

jajajajajaja
y hay muchos que se confunden, en serio

Nancy dijo...

Pues has escogido los personajes exactos. Yo no sé nada de cine, pero entre lo poco que he visto conozco todos los personajes y de ahí que tu cuento me haya gustado mucho.
Saludos Esteban

Esteban Dublín dijo...

¡Claro, Vero! Es impresionante lo bien que se pueden llegar a maquillar.

Nancy, son las mujeres más bellas, específicamente en esos papeles. Un beso enorme para ti que llega hasta la luna.

Hiperbreves S.A. dijo...

Un microrrelato que transporta y sorprende.

Esteban Dublín dijo...

Muchas gracias, Raúl. A mí me sucede lo mismo con los tuyos.

Campanula dijo...

Me gustan mucho tus cuentos.
un abrazo

Esteban Dublín dijo...

Campanula, muchas gracias. Las puertas de esta casa siempre te recibirán encantadas a que vengas a conocer los cuentitos que aparecen cada lunes y cada jueves.

Pupila dijo...

Un cuento casi cinéfilo :-)

Esteban Dublín dijo...

Yo diría que completamente cinéfilo y medio porno, mi querida Pupila.