lunes, 8 de julio de 2013

Las dificultades del libre albedrío

La mujer suplicó por el milagro. El hombre, por el perdón.

2 comentarios:

Diego Alejandro Majluff dijo...

Y me lo imagino con la cabeza gacha... Muy bueno. Un abrazo, Esteban.

Esteban Dublín dijo...

Yo me lo imagino de cabeza. Gracias por pasar, Diego.