viernes, 4 de octubre de 2013

Las narraciones alternas

Cuando de niño visitaba a mi padre, solía quedarme en la biblioteca del segundo piso. Durante horas, devoraba los volúmenes que arrumaba en sus repisas y, con frecuencia, caía rendido después de largas horas de lectura. Pero lo extraordinario no eran las historias de cada libro, sino los resaltados fosforescentes sobre los párrafos que revelaban una pista determinante de la narración y, sobre todo, las notas que mi padre escribía sobre las márgenes en blanco. De repente, las ficciones alternativas que descubría alrededor de las de García Márquez, Flaubert y Steinbeck me resultaban más fascinantes que las de los mismos clásicos. Rebuscaba indicios en los libros, revisaba las frases destacadas, escudriñaba las anotaciones en lápiz y, en más de una ocasión, me obsesionaba con las fechas desparramadas al azar en las páginas que indicaban las horas y los días de la acabada lectura. Incluso, estaba convencido de que las puntas plegadas sobre los textos y que los verbos encerrados en rectángulos con esfero establecían secretos que yo me veía obligado a develar. Cada señal evocaba en mí una nueva razón para cazar las estelas que mi padre dejaba con el fin de que yo encontrara su narración oculta. Adulto ya, curtido en el arte de encajar misterios después de años que ya no podré recuperar, lo visité de nuevo y le entregué el manuscrito con la resolución de todos los arcanos. Me miró con recelo, ojeó mis folios y los arrojó sobre la mesa del comedor. «No se lo digas a nadie», musitó.

4 comentarios:

Alís dijo...

Qué bonito esto que cuentas. Es cierto, los libros en sí tienen atractivo, pero ver o intuir cómo la leyó otra persona es doblemente fascinante, pues además de la historia en sí encuentras la de la persona que tuvo ese libro en sus manos. Si es tu padre, supongo que es más emocionante aún.
El final de tu relato lo llenó de misterio. Me encantó.

Un abrazo

Pez en un Carrousel dijo...

Cuando lees un libro, lo haces tuyo.
Acostumbro a subrayar también lo que me ha impactado, lo que me ha tocado. Y eso convierte al libro en un poquito más personal.

Me ha encantado la historia; muy auténtica, muy misteriosa :)


Miss Carrousel.

El Eskimal dijo...

Quizá ese libro escondido entre las señalas hechas por el padre era solo para él. y el secreto leído por el hijo cambiaría la historia narrada y oculta. muy bueno
Saludos

Esteban Dublín dijo...

Alís, toda ficción tiene un poco de realidad. No te niego que este microrrelato tiene algo de autobiográfico.

Pez, sigue subrayando. Hay tantas historias nuevas que salen cuando algo se destaca que es imposible no reescribirlas.

Eskimal, te agradezco las palabras. Es un microrrelato al que le tengo bastante cariño.