martes, 15 de abril de 2008

El viaje

Después de años de hazañas, el Fox Terrier estaba agotado. El tren de las 3:02 p.m. del martes que salía para Bruselas abrió sus puertas y, como todos los usuarios, el amo del perro se dispuso a entrar a uno de los vagones. La mascota sintió que no podía seguirlo. Era momento de emprender su propia aventura. La debilidad le hizo perder el equilibrio y cayó al suelo. Los ojos se le cerraron lentamente mientras veía por última vez a su amo gritando su nombre. Cuando lo vio desplomado, Tintín se sintió viejo y más solo que nunca.

4 comentarios:

Camilo Jiménez dijo...

Está muy bonito el relato. La mayoría están como sabrositos. Voy a seguir leyendo, me gustó mucho encontrar este blog.

yacasinosoynadie dijo...

que bonitos relatos Hombre. Mucho oficio, mucha pasión, muchas madera, felicitaciones.

JGR dijo...

Esteban, gracias por traerme hasta aquí. Como ya sabes, soy una enamorada de Tintín. Y como dice Camilo, están sabrosos los relatos.
Saludos,
Juliana

Esteban Dublín dijo...

Tengo que aclarar, antes que nada, que este cuento se lo debía a Hergé, artífice de mi gusto por las historias.

Estimado Camilo, agradezco mucho tus palabras, sobre todo viniendo de una persona con un sentido literario crítico tan agudo.

Estimado Jorge, gracias por las felicitaciones. Espero yo también encontrarme más cuentos que anden por ahí.

Querida Juliana, comparto contigo mi amor por Tintín. No sé si sabías que pronto van a llevar una película de él al cine nada menos que Spielberg y Peter Jackson.