lunes, 27 de abril de 2009
Infraganti
En la cama había una camisa blanca; en el piso, un pantalón a cuadros; en la mesa, unos bóxers a rayas y así el resto de mi ropa arrojada al azar por la habitación. Era una rubia preciosa, perfecta. Cada grito suyo me enloquecía, me alborotaba. Cada movimiento me subía la temperatura y tenía la medida exacta para que me sobrara el sudor. Justo cuando estaba a punto de llegar, entró mi madre. Desde ese día, sólo me deja alquilar películas infantiles.
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21 comentarios:
Claro hermano, estoy dejando que las musas me inspiren para ver con que salgo... buen cuento!
En el otro lado del espectro
La torre de ese castillo se parece a la cosa del hombre; aquel pez es igual a lo que mi hermanita tiene en medio de las piernas; Pinocho está teniendo una erección en plena cara; ¿por qué se sienta el hada Campanita en la nariz de Pinocho?, yo lo sé.
Ay hijo, me parece que a tus dieciocho años ya es hora de dejarte ver películas para adultos.
Salú pue.
Muy buen relato! Justo me estaba dando vueltas por la cabeza una idea parecida. Me ganaste de mano! felicitaciones como siempre.
Esteban, siempre consigues arrancarme más de algún sentimiento con tus relatos. Éste, una sonrisa y un ¡pobrecito! (me recordó a mis sobrinos adolescentes). Apapachos
Ay... parce... jajaja. qué bueno.
Increible pero cierto, a cualquiera le puede suceder, no te parece?
Saludos de ana
El cine es mala influencia, siempre lo he dicho, bien por eso.
Saludos
¡Me gustó! Excepto la palabra alborotar, que por alguna razón le quitó fuerza a la sensación que me iba dejando el relato. Pero el final me la devolvió, con risa y todo.
Ahora veo que el "alborotaba" tiene un sentido, o se lo busqué y se lo encontré, mejor dicho. Otra vez me dejaste pensando en el cuento ;)
Y Dios dijo Hágase youporn.com y losa portátiles... ¡Estamos salvados ahora!
Sr. Dublín, hoy lo quiero, no sé cómo o porqué pero no pienso pelear con esto
SPAM
Ya está en el aire el capítulo 2 de su novela del martes, no se la pierda.
Salú pue.
Túrin, muy bien. Esperaré.
Johan, excelente contraposición.
Martín, ah, bueno, menos mal te gané. Ya no te queda otra cosa sino pensar uno nuevo. Y eso no es sino bueno.
Nancy, sólo te puedo decir que la adolescencia es una etapa durísima. Nadie entiende al muchacho y todos están contra él. Hay que tener paciencia con las señales de la pubertad y la paja es una de las pocas salidas a una etapa tan complicada. Me gusta tu nueva foto.
Andrés A., la risa me renueva el espíritu.
Anastacia, sobre todo le puede pasar a un adolescente. Porque si tu madre llega y te ve viendo una película porno tal vez no sea tan grave. Ya eres adulta. Insisto, la adolescencia es una etapa muy dura. Por lo menos para mí, fue terrible.
Fernando, bien lo dices. Es mala influencia. Pero es una delicia.
Ángela, la palabra alborotaba está cuidadosamente escogida, precisamente para ese pasaje. En un microcuento errar con una palabra no tiene cabida. No hay margen de error. En todo caso, te invito a que te vuelvas juez de las frases. Tal vez aprenda más con tus lecturas que son tan precisas.
Female, ¡Youporn.com! ¡Qué buen invento! Ahora estoy conociendo una nueva que te recomiendo: freeadultmedia.com. Y señorita, Female, yo la quiero desde hace rato, por sus frecuentes visitas y palabras de aliento. Por su cariño en cada comentario, por su apertura. Yo ya la quiero mucho, señorita. Por eso le dejo un beso y un abrazo. Y no pelee con sus sensaciones que esas no tienen remedio.
Jajajajajajaajaj. Ay, Johan, qué buena forma de vender. (Spam) jajajajajajajaja.
Lo único que está consiguiendo esa señora es que el pelao se le meta al cuarto a La Cenicienta, despoje de su caperuza a la pelirroja aquella, le pele la carnada a la Sirenita y se una a las bacanales que arman los siete enanitos con Blanca Nieves... Porque cuando el amor llega así de esa manera, uno no tiene la culpa...
Tenés razón, no se puede errar con una palabra en un microcuento, eso es lo mejor, lo que los hace tan especiales. Mi comentario iba a más dirigido a las sensaciones que me dejaba el cuento, que a la precisión de la palabra. Después fue que pensé en la precisión de la palabra. Gracias por la invitación, pero no me siento en condiciones, la verdad, siento que vos sos el que me enseña cosas sobre los microcuentos. Sobre todo, a disfrutarlos y quererlos. Y como los difruto y quiero, contá con que los seguiré leyendo con juicio.
ja,ja,ja..estuvo genial. Se puede definir con una frase de cajón pero hecha a la medida de la historia: Corto pero sustancioso.
Un saludo
Padre, usted tiene toda la razón, una vez se conoce la paja, no hay Rey León que valga.
Ángela, me llenas de alegría con tu comentario. Los cuentitos son como seres humanos, si alguien los quiere, devuelven el cariño.
Colombiano en Londres, que sea corto y sustancioso es la esencia de este espacio. Aunque más que eso, yo prefiero que tenga inicio, nudo y desenlace, como una novela, pero sólo que evadiendo tantos detalles.
Genial! A cuantos les habrá ocurrido, verdad? Veo perfectamente la escena.
Gracias por tu visita y brindarme la oportunidad de conocerte.
Te sigo.
Un abrazo,
Uuuuu, Clara, ¿a cuántos no les habrá pasado? El que debe agradecer soy yo, por abrirme las puertas de tu casa.
...claro, todo era tan de película que no podía tener final feliz...
uy que bajonazo de onda...
Juan, bien lo dices, algo tan sublime no puede ser cierto.
Jorge, imagínate al pobre muchacho que agarraron infraganti.
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