viernes, 9 de abril de 2010

La carta

Señor escritor:

Hablaré sin rodeos: déjese de letras malintencionadas. Estoy cansado de su manipulación. No soporto más que siga hablando como habla de mí. Que nos hayamos encontrado en el camino y yo le haya contado mi historia no le da derecho a reinterpretar los hechos ni, mucho menos, a cambiarla a su antojo. Es usted un mentiroso de lo más ruin que he conocido. Mi reputación está por el piso. ¿Infidelidad, asesinatos, drama? ¿De dónde saca tanta falacia? Le pido, encarecidamente, que no me vuelva a dirigir la palabra jamás. A la larga, usted siempre lo inventa todo. ¡Lo odio!

19 comentarios:

Dis Pater dijo...

Primero!!!!

jajaja bueno creo que aquí no..

uuu! esta bien genial, me gustó mucho.
Los cuentos también se asquean..

saludos!!

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

Es una maravilla. Realmente el solucionar un microrrelato con ese giro final habla de la fuerza que contiene el mismo.

Para mí, es de antología, quizá para ganar algún concurso. Enhorabuena. A mí cuando me gustan de verdad, me gustan de verdad y cuando me gustan menos, también me gustan menos.

10

Ananda Nilayán dijo...

Anda!!! Qué sorpresa!!!
Muy bueno. El cuento tiene su razón jajaja.

Un abrazo.

Claudia Sánchez dijo...

Muy bueno Esteban! Me encantó!

Aprovecho que Daniel está relajado hoy y te cuento las pulgas.
Yo hablaría de "palabras" malintencionadas más que de "letras". Yo, eh?
Y por otro lado, en la cuarta frase, el verbo "cambiarla" quedó más lejos de la "historia" que de "los hechos", por lo cual yo escribiría "cambiarlos". Y finalmente, y solo en aras de ahorrar palabras... "Le pido encarecidamente: no vuelva a dirigirme la palabra jamás."

Espero que esto último no lo apliques conmigo.

Saludos!

Martín dijo...

En cualquier momento recibo una carta así... Tu cuento nos enseña a estar preparados, con gran originalidad. Un abrazo

Víctor dijo...

Justo cuando te iba a decir que me recordaba el estilo de las misivas de "Tomando cartas en el asunto" me encuentro con que se trata de un homenaje a ese blog, que por cierto me encanta el juego de dobles sentidos que hace. Pues entonces, enhorabuena, Esteban. Te salió redondo.

Y lo de "que nos hayamos encontrado en el camino y yo le haya contado mi historia no le da derecho a reinterpretar los hechos ni, mucho menos, a cambiarla a su antojo" es muy bueno. En eso creo que consiste escribir: en ver una historia (o que nos la cuente alguien o algo) y reescribirla, darle la perspectiva, el tono, el punto de vista... personal de cada uno. Del cuento que tenemos en la cabeza al que al fin acaba saliendo en el papel, va un trecho, duro y complicado. Pero el viaje merece la pena.

Un abrazo, Esteban.

Baizabal dijo...

Concuerdo con los que ya han comentado: ¡enorme!

Luis Gonzalí dijo...

Me gusta, me gusta... Aunque yo pensaria en el cuento como una prostituta: se va con todos y a todos les da gusto, cobra según le plazca, y quien lo toca puede terminar con una satisfacción intensa, o con un profundo sentimiento de vacío...

Saludos

Walter Giulietti. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Walter dijo...

Buenísimo Esteban!

Oriana P. S. dijo...

Jejeje.

Como siempre, Esteban, un placer leer tus cuentitos.

Bueno, muy bueno. Bien merecido el 10 de Daniel, y es verdad lo que dice Víctor, te salió redondo :)

¡Besote!

Angela María dijo...

Esta increible!

Y me agrada mucho, como de manera implicita,le das el nombre del cuento al cartero...

Abrazos.

Lau dijo...

Jaja. Estará cansado de que anden por ahí inventandole cuentos.

Esteban Dublín dijo...

Dis Pater, primero que todo, bienvenido por aquí. Me alegra que te haya gustado.

Daniel, ¡10! Vaya, con el que menos me lo esperaba, la verdad, pero ya me venía bien una calificación así. Nunca hubiera pensado ponerlo en un concurso, pero creo que te haré caso.

Ananda, el cuento tiene toda la razón. Somos demasiado crueles con ellos la mayoría de las veces.

Claudia, me alegra que te guste. Agradezco mucho tus sugerencias estilísticas. Y no, tranquila, que jamás dejaría de hablar contigo. Un beso grande.

Martín, seguro que pronto recibes una carta así de los tuyos. Tu imaginación va más rápido que tu oído. Abrazo grande, mi amigo.

Víctor, cuando un seguidor tiene un estilo tan claro en su escritura, mi trabajo de estilo se reduce en esta categoría de manera increíble. Me alegra muchísimo que te haya gustado. Lo bueno es que viste que los escritores somos muy malos con nuestras historias. Todo por el vil metal o el reconocimiento (lo digo en joda).

Esteban Dublín dijo...

Baizabal, gracias.

Luis, también es una buena versión. No imaginas la alegría que me da ver escritores como tú en mi blog.

Wálter, ¡Bienvenido de vuelta!

Oriana, muchas gracias. Jamás pensé que un cuentito así, sin tantas pretensiones, saliera tan bien comentado.

Ángela, esa era la idea de poner al cartero, así todos saben que él es el responsable de este cuentito.

Lau, ¿cómo no va a estar cansado con tanto escritor inventándole cosas?

El Cartero dijo...

Uhhh, me encantoooó!!!


Me dejás postearla con el link correspondiente?

Muy buena! un abrazo.

Quimera dijo...

Ando corta de ideas, pero eso no significa que no me haya gustado... Genial!!

josé manuel ortiz soto dijo...

Esteban, lo importante de un escrito es que cada quien lo interpreta; el Cuento debe saberlo y apechugar, ni modo (¡Mira nada más lo que causó Pirandello al dejar libres a sus personajes!)
Saludos; gracias por tu visita e incluir mi página en tu blog.

Esteban Dublín dijo...

Cartero, pero claro que sí. No me tienes que pedir permiso. Es tu cuento.

Quimera, me alegra que te haya gustado. Un beso.

José Manuel, gracias a ti por pasar continuamente y dejar tus opiniones. Un abrazo.