miércoles, 1 de diciembre de 2010

201

Desde hace unas semanas, cada vez que llego de mi trabajo, he escuchado llorar a mi vecina del 201. En lugar de preguntarle a ella, me decidí investigar con el portero. Entusiasmado por entablar una conversación con él, me contó que el hijo era un consagrado atletista de la Selección de Cundinamarca que entrenaba en las mañanas y que hace unos pocos días había fallecido de un infarto mientras corría. La historia me impresionó. Decidí entonces comprarle unas flores para presentarle mis condolencias. Cuando la visité, vi que tenía unas ojeras negras como el azabache y sus anteojos transparentes gruesísimos, empañados por el llanto. Me reconoció inmediatamente y me invitó a seguir. Luego me ofreció un café que yo acepté a pesar de que odio con vehemencia las bebidas calientes. Durante tres horas, la escuché contándome la historia de su hijo una y otra vez, rogándole a Dios que lo tuviera en su gloria. De paso, me agradeció la visita y las flores, que —según me dijo— regará con frecuencia. Salí de su apartamento y entré al mío. Me serví una Coca-Cola fría y pasé el trago amargo del café. Sin embargo, mientras veía televisión, escuché sus sollozos de nuevo. “No volveré a correr”, pensé. Me miré la barriga, la manoteé con orgullo y bebí mi gaseosa.

11 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Encontrar una excusa para seguir estando sentado en el sofá, mientras nos crece la barriga, puede dar mucha paz espiritual

Patricia dijo...

Ojo!! Personaje en serias dificultades por mala toma de decisiones.
Aunque también es cierto que cada cual tiene derecho a leer la realidad como quiere.
Saludos cordiales.

Gin Hindew 110 dijo...

Nada como las enseñanzas del gran filosofo Homero (Simpson), buen final

Ananda Nilayán dijo...

Aprensivo tal vez??? O simplemente susto???
Y es que a veces pasan unas cosas!!!

Besitos Estebán, este da mucho juego.

Pablo Gonz dijo...

Destaco de este micro la precisa construcción del ambiente y de la trama. Seguramente bebe de varios hechos vividos o experimentados por ti.
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ

Tomás dijo...

Ese tipo es un hedonísta, lo cual no le quita lo camueso. Saludos!

Esteban Dublín dijo...

¡Bien dicho, Luisa! Súmale una Coca-Cola y un programa de televisión nacional. Me entusiasma tanta frivolidad.

Patricia, ¿malas decisiones?

Gin, yo prefiero al Señor Flanders, para decir la verdad.

Esteban Dublín dijo...

Ananda, dejémoslo en "frívolo". Escuchar a mi vecina llorando todos los días es un tema que no quisiera tolerar más.

Pablo, absolutamente todos.

Tomás, hedonista, camueso, torpe, gordinflón, necio y todos los defectos que quieras sumarle. Un orgullo, en todo caso.

Angela María dijo...

Y todavía insisten que " El deporte es salud!"

Veo que tus vecinos son tu inspiración últimamente!

woody dijo...

Ay, que soy my aprensivo! (es que soy corredor habitual) :0

Esteban Dublín dijo...

Angelita, es un proyecto llamado Historias de vecinos. Mantente pendiente.

Woody, discúlpame, pero no entiendo tu comentario.