viernes, 13 de enero de 2012

El cajón mágico

Cada mañana, cuando Natanael Noriega abría el cajón de su mesa de noche, encontraba un objeto diferente. Al principio, recibía las cosas como un regalo, pero solo con el tiempo comprendió que todas tenían un propósito específico. Cada una hacía parte de una historia que él iba descubriendo a medida que asimilaba el uso correcto que debía darle. Al principio solo encontraba baratijas, pero luego empezó a recibir una serie de fotos y manuscritos que empezaron a sembrar en él un desprecio exacerbado por sí mismo. La última mañana de su vida, encontró una Colt semiautomática .45.

10 comentarios:

Verónica C. dijo...

Ese cajón es un peligro... si no sabes dar buen uso a lo que te regala.
Mejor no tenerlo.
Esteban, paso de abrir cajones no sea...

Besos

(me gustó)

David Moreno (No Comments) dijo...

El destino estaba escrito en ese cajón.
Me gustó la idea Estebán.

Un saludo indio

Anita Dinamita dijo...

Me gusta el cariz que van tomando las cosas.. un micro sacado del cajón.
¿Has visto la serie "la habitación perdida"? http://es.wikipedia.org/wiki/Habitaci%C3%B3n_perdida
Un abrazo

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Brillante, Estaban!

Nos llevas a recorrer el camino del personaje hasta el final, en que gracias a la acción sugerida, nos lo regalas.

Un saludo.

Rosa dijo...

A mi me da que el protagonista había perdido la memoria y se iba descubriendo poco a poco y al no gustarle lo que encontró se suicidó... Me ha gustado

Besos desde el aire

Melvin Rodríguez Rodríguez dijo...

Al igual que en la vida, si no sabes descifrar las cosas que te dan o cómo usarlas puedes terminar mal. Me pica la cabeza pensando qué mostraban esas fotos, pero al igual que el final sugerido, hay mucho para que nuestra mente añada. Con el diseño azul de blog y el título caí redondo pensando en ilusiones infantiles. Jamás pensé que un final tan trágico tuviera un título tan bello.
Latazadecuentos.blogspot.com

Deigar dijo...

El implacable destino. Correr tal vez, esconderse, nunca.

Saludos desde mi blog de escritos.

Gemma dijo...

La vida cabe en un cajón. Los objetos nos definen lo mismo y hasta nos señalan con su carga de memoria.
Muy certero.
Abrazos

Esteban Dublín dijo...

Verónica, hay que abrir los cajones. Nunca sabes el regalo que te tienen deparado. En este caso, demasiado fatal el final, pero no te guíes por la ficción. Un beso.

David, qué bueno que te haya gustado. Un abrazo.

Anita, no he visto la serie, pero tendré que revisarla. Un abrazo.

Pedro, de eso se trata. El destino se escribe cada vez que queremos cambiarlo.

Esteban Dublín dijo...

Rosa, bienvenida a Los cuentitos. Qué bueno que te haya gustado. Los fines del destino.

Melvin, las imágenes de las fotos y los escritos de los textos hacen parte de tu imaginación. A la larga, los detalles hacen parte de tu complemento de lector.

Deigar, bienvenido de vuelta. Celebro que te haya gustado.

Gemma, tú lo dijiste: la vida cabe en un cajón. Sobre todo, cuando lo abrimos todos los días para saber qué nos depara.