viernes, 15 de junio de 2012

Duplo

Juvenal Castellán tiene dos vidas paralelas. En una es un exitoso gerente de producto de la industria farmacéutica y en la otra, un contrabandista de poca monta, mujeriego y borracho. Ambos, en sus espacios tan disímiles, están condenados al desconocimiento mutuo, al distanciamiento eterno. Aun así, en los azares indefinibles del destino, mientras uno entra a un baño de oficina, su igual ingresa al de un burdel. Detenidos frente al cristal, se observan entre sí, incrédulos ante la nitidez del reflejo, desconfiados ante la realidad de su par, aunque luego sigan sus vidas hasta que otro espejo los reencuentre.

15 comentarios:

Leo Dolengiewich dijo...

Muy bueno!
Una microficción que lleva al lector de la mano por un camino de confusión ascendente que se clarifica a la perfección en la última frase que cierra el texto con perfección.
Creo que es un texto muy certero.

Roberto Balbastro dijo...

¡Demasiado bueno!
Sin palabras. Fantástico en el amplio sentido de la palabra. Al leerlo me vino a la mente una frase de Borges que dice algo así como que los espejos, al igual que la cópula, son malditos porque multiplican a los hombres. Espero que mi doble más allá del cristal esté de acuerdo conmigo en que es un micro-relato muy bueno.

Saludos.

Gin Hindew 110 dijo...

Un concepto interesante aunque su verdadero potencial dificilmente podria alcanzarse en un microrelato, ¿escribes trabajos mas largos? seria interesante ver ideas como esta o coma la de Suplantacion pero mas desarrollados

Angela María dijo...

Nose, si los espejos unan, pero existe la teoria que cada uno tiene 7 clones... asi que todos tenemos 6 vidas que desconocemos!

un beso.

Koko dijo...

Ya hacía falta algo como esto, Esteban Dublín.

Esteban Dublín dijo...

Qué grata sorpresa recibir visitas de personajes tan ilustres, que se estrenan con comentarios este espacio.

Leo, celebro tus palabras. Bienvenido siempre.

Roberto, tengo una bella obsesión con los espejos, por lo que, así como Borges amaba los gatos, a mí me inquietan los reflejos.

Gin, los escribo, pero siempre me decanto por el microrrelato. ¿Qué más palabras necesitamos para decir lo que es esencial? Me alegra, también, que Suplantación sea de tu agrado.

Angelita, ahí hay otra historia. Un beso grande.

Koko, pues gracias. Un abrazo.

Elysa dijo...

Esta que comenta hoy no es la habitual, soy su par, hoy me toca a mí comentar y me parece un micro fantástico y también inquietante.

Besitos

Esteban Dublín dijo...

Hola, duplo de Elysa. Gracias por pasarte, y ten cuidado con los espejos que frecuentes.

CARO GARCÍA dijo...

Esteban, ¡qué hermosa sorpresa acabo de llevarme al leer este micro!
Hace mucho tiempo que me da vueltas en la cabeza algo parecido, y que no logro materializar en el papel.
Una excelente idea y un relato mejor. Felicitaciones por tu logro, y gracias.
Saludos.

Esteban Dublín dijo...

Agradezco mucho tus palabras, Caro. Eso que te pasa a ti me pasa a mí todos los días. Entre el tiempo que lleva mi trabajo y el que me falta para materializar sobre el papel las historias que me rondan la cabeza se me va el día: algunas horas las dedico a dormir. Un beso y gracias por pasar.

El Eskimal dijo...

Muy bueno Esteban. Quién habría de pensar que la persona que es nuestro reflejo puede llevar su vida aparte y quizá se asuste con la nuestra, si es capaz de reconocerla como otra vida independiente. ¿Cómo habrán escrito este cuentillo al otro lado del espejo?

Daniel Ávila dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esteban Dublín dijo...

Bueno, querido Eskimal, es una pregunta buenísima. A mí, debo confesarlo, también me resultaría fascinante cómo se escribiría este microrrelato al otro lado del espejo.

Esteban Dublín dijo...

¿Quiénes seremos al otro lado del espejo? No lo sé, pero como a muchos otros, el efecto de la reflexión me resulta fascinante, interminable, inspiradorsísimo.

Esteban Dublín dijo...

Fe de erratas: Borges amaba los tigres, no los gatos.