miércoles, 28 de noviembre de 2012

Múltiples

Después de mucho intentarlo, llegó el día en el que Rubén Colombo logró dividir su personalidad. De vendedor de alfombras, pasó a ser un prestigioso sommelier. Llegó a ser activista ecológico, diseñador de deportivos y campeón de escalada. Fue genetista, fotógrafo de moda y hasta Marlon Brando. Hoy, con el paso del tiempo, Rubén no sabe quién es. Solo sabe quién no quiere volver a ser.

3 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Duro, Esteban, durísimo.

Abrazo.

Esteban Dublín dijo...

¿No te pasa a ti, Pedro?

Carlos de la Parra dijo...

Realismo condensado.
El transformarse resulta instintivo, y parece ser que al mirar el modelo a seguir, una vez alcanzado lo ves bien y decides hacerlo a un lado y avanzar.
Quizás para encontrar la paz basta detenerse. Pero ésto genera más carga que motiva a seguir.
Se existe dentro de variantes de climas emocionales.
Y la tendencia que más motiva es regresar a la compañía de una mujer desnuda y amorosa.