jueves, 19 de marzo de 2009

Hambre

Antes de empezar La conjura de los necios, Camilo Jiménez siente el deseo de ir al baño. Se pone de pie y sale de la sala. Sorpresivamente, el libro cobra vida y se mueve tembloroso en busca de un refugio. Meridiano de sangre, otro de los textos desparramados sobre el escritorio, se lanza hacia el suelo y se esconde detrás de una repisa; Ficciones se apresura y de un salto escapa por la ventana; Hotel Amén, Los viajes de Gulliver, un compilado de cuentos de Poe y cientos de ejemplares más empiezan a huir aterrorizados, a sabiendas de lo que les espera. Cuando Camilo entra de nuevo, todas las obras quedan inmóviles. Se sienta, se saborea y devora con deleite el libro que escogió como cena.

18 comentarios:

Casa de Los Cuentos dijo...

Hola Esteban

Jajajajajajajajaja

Hice un esfuerzo enorme por no reirme (para no darte el gusto), pero aquí estoy, ¡muerto de la risa!

jajajajajajaja

Saludos

Jabier.

Leo dijo...

Hola Esteban! Muy bueno. Muy divertido. Sentí un aire a Cortázar por ahí. Muy bueno. Saludos.

Johan Bush Walls dijo...

Camilo Lecter, ese es el maestro Camilo.

Buen texto maestro Dublín.

Salú pue.

Talel dijo...

Sobre el premio: No creo que tengas que poner en logo en tu blog si no deseas hacerlo, yo aun no me decido.

Mi nombre ahora lo sabes.

Sobre el post:Si tus cuentos cobraran vida estarían aterrorizados de tus lectores.. porque personalmente a mi me encantan.

Jorge Sánchez dijo...

Jejeje.

Nancy dijo...

Un verdadero devorador de libros... ¡Excelente!

Martín Franco dijo...

Sabroso: hasta indigestión le debe dar a Jiménez...

Camilo Jiménez dijo...

Yo sí los vi como desordenados cuando volví del baño, pero no paré muchas bolas. Ahora lo entiendo todo.

Je je, raro ver el nombre de uno ahí en un relato. Raro. Muchas gracias, estimado Esteban.

maggie mae dijo...

jajaja, buenísimo!!

Esteban Dublín dijo...

Jabier, qué bueno, y el gusto no me lo das a mí, se lo das al cuentito.

Leo, ¿a Cortázar? Qué halago, hombre, pero estoy a años luz.

Johan, bien dicho, come libros a lo loco el señor Jiménez.

Talei, (qué diferente se siente) vale, así será. De nuevo, gracias por el premio. Y qué bueno saber que los cuentitos puedan aterrorizar a los lectores.

Jorge, una sonrisa siempre viene bien.

Nancy, sí, es impresionante lo que lee ese señor. Alguna vez pensaba que 24 libros al año era un buen promedio para mí, hasta que conocí a Camilo Jiménez. Te recomiendo su blog, es excelente.

Martín, seguro que sí, con esa forma de devorar textos cómo no le va a dar indigestión.

Camilo, y seguramente más de uno se te ha escapado. El problema es que con tantos ya ni te das cuenta. Y el que tiene que darte las gracias soy yo, por confiarme tu nombre a cambio del cuentito.

Maggie ma, si viene de ti que lo conoces, ¡más que bueno aún!

female dijo...

Faltó uno de mis favoritos: el post de Los demasiados libros. He estado pensando que tus cuentos son excelente, muuy buenos. Pero una de las razones para seguir viniendo (aparte de los cuentos)es que me siento consentida, siempre hay una respuesta calientita.

Gracias, Sr. Dublín

Esteban Dublín dijo...

Mi querida Female, no entiendo muy bien a qué te refieres con que faltó el post de los demasiados libros.

Con respecto a la otra razón que tienes para venir, te puedo asegurar que la respuesta siempre la vas a encontrar. Un beso.

yacasinosoynadie dijo...

es que al señor Jimenez esa hambre no se le va con nada...

Esteban Dublín dijo...

Tienes razón Jorge. Come y come libros y ni siquiera pasa con un vasito de agua.

ángela cuartas dijo...

Hola, miren que ya hicieron la versión ilustrada e infantil del cuento de Esteban:

http://www.fondodeculturaeconomica.com/ED_Detalle.asp?ctit=100360E

Yo le recomendaría el libro a Camilo, creo que puede sentirse muy acompañado.

Esteban Dublín dijo...

Qué buen aporte, Ángela. Seguro que Camilo se sentirá bien acompañado de Enrique.

Martín dijo...

Y pensar que algunos dicen que Borges es dificil de digerir.. jaja Muy buen relato!

Esteban Dublín dijo...

Tal vez Borges sea difícil de digerir, pero delicioso.