lunes, 15 de junio de 2009

El hábito

Aquí estuvo el dueño de este abdomen, escribía Karim Rotz sobre el cuerpo de su novia. Por esta piel se derritió mi saliva y mi lengua encontró destino sobre estas curvas. Mis dientes fueron testigos presenciales de los deseos de estas cumbres y sobre estos pezones rojos y tiesos mis labios resucitaron durante once noches seguidas. Alrededor de este ombligo caí hipnotizado, y aquí, justo aquí al lado de esta coma, Odín se apoderó de esta cueva que le cumplió más de tres, más de cuatro, más de quince caprichos. Estas caderas están selladas con mi rabia, esta espalda con mis yemas, este cuello con mi fuego. “No lo hagas más difícil, por favor”, le dijo ella. “Ya casi termino, Lucía”, replicó Karim con la voz quebrada sin soltar el marcador. “Si me dejas para entregarte a Dios, de algún modo debo asegurarme que conozca tu pasado”.

14 comentarios:

Campanula dijo...

Demasiado hermoso, siempre me sorprende como escribes esteban, es bueno leerte ahora y seguir haciendolo.
un abrazo

Nancy dijo...

Bueno, muy bien escrito, sí, pero a mí me erizó todita. Me pareció un poco cruel...

Tereza dijo...

Me fascino. Buscaré a alguien que escriba en mi vientre. Claro, cambiemosle el final.

Johan Bush Walls dijo...

El despecho es una cosa muy fea, pero es algo que todos han tenido; por otro lado, el final no me hace click; pero claro, no es obligación que lo haga.

Salú pue.

Ananda Nilayan dijo...

Vaya vaya!!! me dejaste sorprendida... muy bueno. Me recordaste "El amor en los tiempos del cólera". Voy a escribirme, me dieron ganas.
Abrazo

Esteban Dublín dijo...

Campanula, muchas gracias por tu voz de aliento. Un abrazo para ti también.

Nancy, jajajaj. Cruel, sí, tal vez es un poco cruel.

Tereza, búscalo bien. Y dile que te escriba algo bien erótico.

Johan, como siempre, tus comentarios son bienvenidos. Un abrazo.

Ananda, ¿te dieron ganas de escribir? Dale, ¿qué esperas?

Martín dijo...

Y bueno... nadie la conocía mejor que él. Muy bueno! Saludos

yacasinosoynadie dijo...

MIERDA Esteban... hoy si tenias exactamente lo que necesitaba para terminar de romperme... que cuentaso... que puto, putisimo buen cuento...

Esteban Dublín dijo...

Martín, así es. ¿Cómo será eso de querer darle celos a Dios?

Jorge, como siempre tus palabras son alimento para mi alma. Debo confesarte que este ha sido uno de mis cuentos favoritos por muchos motivos. Y siempre que dices qué puto buen cuento; yo digo, jueputa, qué chimba.

chiquitacubana dijo...

pero son todos magnificos, me estas creando vicio, gracias por tu blog!

Esteban Dublín dijo...

Un gusto enviciarte de microliteratura, chiquitacubana.

Pala Labra dijo...

Muuuy bonito. Al principio pensé que le estaba haciendo un tatuaje.

Un abrazo.

Clara dijo...

Uff!... Este mini encierra mucha historia...
Uno se puede imaginar mucho más allá de tus palabras.
Excelente!

Un abrazo,

Esteban Dublín dijo...

Pala Labra, qué rico tenerte de vuelta. Un abrazo para ti también.

Clara, así es, la historia es una historia extensa, que se resume en ese momento. Besos.