jueves, 30 de julio de 2009

Condena

Una turbamulta de indignados intelectuales irrumpe en la sala en la que usualmente un par de jueces absuelve o condena a todo aquel que expone sus textos al público. Claramente, el número de encolerizados a los que han destrozado con sus ácidas críticas supera por amplio margen a los que han sobrevivido a su exigente lectura. Dolida en su ego y con sed de venganza, la multitud arremete contra los jueces con furia y los conducen amenazados hasta un lugar terrible, a un terreno inhóspito y aterrador, a un infierno que ninguno de los dos habría imaginado jamás: allí los libros no existen, ningún tipo de escrito tiene cabida y no hay rastro de publicación alguna. Abandonados, condenados a la ausencia de literatura, la locura se ha apoderado de ellos. Y muchos dicen que, tratando de evocar a Joyce o a Faulkner, agonizan buscando una letra como si fuera un oasis.

20 comentarios:

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Sólo les quedó como opción criticarse unos a otros y destrozarse en el proceso.

Lo raro es que la turbamulta, usualmente ávida de carne fresca como en el circo romano, se haya saciado de sangre y la haya tomado en contra de sus anteriores proveedores de entretenimiento

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Además la palabra 'turbamulta' quedó anotada para la seriede palabras hermosas en mi blog de palabras

Víctor dijo...

Ufff, un mundo sin lectura es un caos seguro. Señales sin el stop pintado en blanco, agendas telefónicas sólo con números, las placas sin el nombre de las calles... Por el bien del mundo: no prohiban la lectura!!!

Bueno éste, Esteban. Me gustó el tema. Quizás lo utilice en uno de los míos. Ya te avisaré.

Saludos lelos!!!

Walter dijo...

Por fin se hizo justicia. Ahora voy a poder escribir sin tanta presión.

Alejandro Ramírez dijo...

Me gusta. Un tema sugestivo e inquietante. El cuento me dejó un buen sabor.

Un saludo.

Johan Bush Walls dijo...

Creo que podría sobrevivir en un mundo sin lectura, no estoy seguro, pero me gustaría intentarlo, aunque siempre escribiría y luego, sin remedio, leería lo que he escrito.

Salú pue.

Deigar dijo...

Un sitio sin letras, es un lugar sin vida...

Saludos!

POST M by SIL dijo...

´... condenados a la ausencia de literatura, la locura se ha apoderado de ellos...¨
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Sin palabras... nada seríamos...
No hay peor condena, sin dudas.
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Esteban, una perla este post.
Besos miles.

maggie mae dijo...

muy bueno! aunque después de conocerlos sólo uno clasifica para tal infierno.

Lauri dijo...

Que dramón!!!! Tremendo destino se les ocurrió a los vengativos.
Muy bueno Estéban, un tema muy complejo. Realmente la crítica (de cualquier cosa, digamos) causa estragos en el ánimo de las personas... creo que no debería ser así...
¡A escribir en libertad, entonces...! A ser uno mismo en libertad, digo...

no comments dijo...

Un mundo sin letras es pensar que se puede vivir sin aire, sería tal la angustia que en ambos casos me visitaría la muerte.

Un saludo indio

Esteban Dublín dijo...

Mauro, tienes toda la razón: turbamulta es una palabra preciosa. Con respecto al cuento, no es que los intelectuales se hayan saciado, más bien los condenaron a algo terrible.

Víctor, ¿terrible el mundo sin lectura no? Dale, usa el recurso que me gustaría ver tu lección.

Walter, ah, qué delicia escribir sin presión.

Alejandro, me alegra mucho cuando deja un buen sabor.

Johan, seguro se puede sobrevivir en un mundo sin literatura, pero sería difícil y vacío.

Deigar, bien lo dices.

Sil, tal vez si haya peor condena, pero esa, al menos, es terrible.

Maggie, eso me lo vas a tener que explicar.

Lauri, tienes razón. La crítica, al menos para mí, es algo muy positivo, porque te permite darte cuenta lo que haces desde una perspectiva distinta. Los halagos son muy fáciles, pero creo yo que la crítica es útil en la medida en que el criticado lo tome como una construcción.

No comments, vivir sin literatura es una condena terrible, pero yo lo que no me imagino, por nada del mundo, es un mundo sin arequipe. Eso sí que sería la muerte para mí.

Martín dijo...

Un cuento con moraleja. Que seria de la vida sin la literatura? Muy buena idea, muy bien contada! Saludos

PAOLA dijo...

Esteban, qué placer comentar, y digo comentar y no volver, porque he vuelto hace unos días y recibí mi regalo laberíntico, la web hizo de las suyas y conspiró para prolongar mi ausencia, así que vengo con dos pájaros de un tiro.
1º gracias porque que alguien como tú, a quien admiro de verdad ( OJO Q NO ES UN HALAGO FACIL, ES UNA OPINIÓN REAL) haya dedicado un cuento magistral nombrándome, es unorgullo, ojalá lo merezca.

2º quedé atrapada en el cuento d e hoy, y coincido, la crítica fundada es valiosa, si es constructiva y viene de quien sabe, la crítica acartonada, hueca y fundada en vestiduras de papel son de esas que estragan un poco la calma.
Gracias otra vez, debí haber escrito antes, mis disculpas , estimado.
He regresado casualmente hoy con letras torturadas en mi alberinto, cuando guste sabe que es bienvenido, un abrazo

Esteban Dublín dijo...

Martín, muchas gracias. Creo que entiendes bien el concepto de la "idea" y le das el valor que yo le doy en ocasiones también.

Paola:
1. Fue un gustazo escribir tu cuento y me halagan mucho tus palabras. De verdad, gracias.

2. No te preocupes por el tiempo. Lo importante es que te pasaste y conociste tu cuento.

yacasinosoynadie dijo...

que lugar más aterrador... Buen final Esteban... El comienzo no me agarraba mucho pero el final fue un gancho de derecha a la mandíbula... buenísimo...

Esteban Dublín dijo...

Jorge, muchas gracias. Como siempre, es una alegría verte por estos lares.

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Esteban, ya turbamulta hace parte 'oficial' de mi lista de palabras hermosas. Publicada hoy en mi blog de palabras.

Angry Girl dijo...

no entiendo que tiene que ver la turbamulta de indignados intelectuales en el cuento, no bastan los otros encolerizados, los criticados para condenar a los jueces?

Esteban Dublín dijo...

Muy bien, Mauricio. Una maravilla la idea de ese blog. Espero poder contribuir con más.

Angry Girl, antes que nada, bienvenida por aquí. Los encolerizados criticados son los mismos intelectuales, aquellos que los jueces critican con tanto ahínco.