miércoles, 15 de septiembre de 2010

Aroma mortal

Sobre un tejado de París, la última gota del perfume de Jean-Baptiste Grenuille cae sobre un inadvertido transeúnte. Apenas roza su corona, una parisina en celo se lanza sobre el hombre que, invadido por el aroma, sólo atina a abrir sus extremidades intuyendo el devenir del placer. Ambos, cegados por el poder del olor, se aman hasta matarse. La partícula del perfume, sin embargo, ha dejado la piel de los amantes y –viva aún– se sigue paseando por las luces de la ciudad.

14 comentarios:

Maite dijo...

Me ha gustado, sobre todo, la ambientación. Un abrazo.

manuespada dijo...

Me gusta cómo sacas partido de un detalle como es una gota de perfume.

No Comments dijo...

Me gusta el detalle y la paradoja, una gota de perfume capaz de inundar de pasión los cuerpos. Pero ¿hasta matarse?

Un saludo indio

Pablo Gonz dijo...

Ejemplo de un micro-instante: logra dibujar una pre y una posthistoria cargadas de sugerencias. ¿De dónde viene esa gota? ¿Adónde va? ¿Qué crímenes sin resolver se le deben? ¿Cuántos se le deberán aún?
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ

Alís dijo...

La gota asesina recorre París.
Creo que ya sé qué perfume usa Jean-Baptiste Grenuille.

Besos

Baizabal dijo...

Ese libro es muy bueno, por supuesto que debieron amarse hasta la muerte, y así terminarían todos, según me lo sugiere tu microrrelato.

Muy bueno Esteban,


un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Supremo relato de la micrología fantástica.

josé manuel ortiz soto dijo...

Excelente, Esteban. Hace muchos años que no oía hablar del terrible Grenouille. Veo que su perfume sigue a la deriva.

Walter dijo...

Me gusta cuando usás la intertextualidad, Esteban. El Perfume está entre uno de mis libros preferidos y Jean-Baptiste, sin duda, es uno de los personajes que más me ha hipnotizado.

Seguramente es la vagabunda partícula del trabajo de Grenuille la que le concede a París la virtud de despertar corazones dormidos.
Abrazos!

Esteban Dublín dijo...

Maite, me alegra mucho. Abrazos.

Manu, eso se lo debemos a Süskind.

David, tienes que leer El Perfume para entenderlo.

Pablo, todos esos enigmas quedan al criterio del lector. Y si es un buen lector como tú, mucho mejor destino tendrán.

Alís, el mismo que creó.

Esteban Dublín dijo...

Baizabal, si conoces la novela, el microrrelato es tan sólo una anécdota. Abrazos.

Carlos, te agradezco mucho esa réplica. Me alegra y entusiasma.

José Manuel, qué malvado tan fascinante, ¿no te parece? Abrazos.

Wálter, qué inmensa alegría verte aquí de nuevo. Esos 20 Minutos te tienen alejado de nosotros, que admiramos tu trabajo. Creo que el Grenuille de Süskind es uno de los personajes mejor construidos que existen. Te envío un abrazo grande y pásate más seguido.

Quimera dijo...

Mala cosa!!

Tomás dijo...

Me encantó!

Esteban Dublín dijo...

Quimera, mala, pero así es.

Tomás, me alegra. Bienvenido de vuelta.