miércoles, 7 de diciembre de 2011

Canje

          Era un hombre dispuesto a cualquier cosa con tal de tener certezas de su futuro. Entonces, un adivino le propuso un trato.
          —Por cada recuerdo que me regales —sentenció— te daré un detalle de tu porvenir.
          Una vez el hombre observó que el intercambio funcionaba, empezó a despojarse de sus memorias como morrallas. Entonces, conoció qué le deparaba el destino hasta el fin de sus días.
          Así, se convirtió en un hombre dispuesto a cualquier cosa con tal de tener un recuerdo del pasado.

10 comentarios:

Elfoquemira dijo...

El ansia del futuro nos despoja la memoria, y eso sin necesidad de sabios ni adivinos.

Conocer lo oculto para olvidar lo que se fue. Qué triste paradoja.

Muy bien escrito y puesto, Esteban. Un saludo desde este rincón.

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Que busque al minero ciego, Yor, en la mina de imágenes, el pozo Minroud. ¿Sería bueno que conservara a Al Tsahir. ¿La conserva aún?

Cuidado con ahcer mucho ruido

Ver el capítulo libro "La historia interminable" http://ende.blogcindario.com/2009/09/00204-25-la-mina-de-las-imagenes.html

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Has dado con dos de las cosas que más me preocupan. Olvidar el pasado -y con ello arriesgarme a cometer los mismos errores- y quitarle la incertidumbre al futuro -y así convertir mi vida en un libro ya leído-.

No me puedo sentir más lejos de tu protagonista.

Un abrazo.

Patricia Nasello dijo...

Tu micro me ha recordado que durante cierto tiempo en mi país, hubo un test de personalidad que se tenía por muy prestigioso y certero. Se debía elegir (entre otro par de cosas) a qué aceptarías renunciar, si a tus recuerdos o a la capacidad de soñar distintos futuros posibles.
Creo que el estudio demostraba lo que se desprende de tu trabajo. somos, esencialmente, nuestra memoria.
Besos!

Ananda Nilayán dijo...

Pero qué bueno, Esteban... reflexivo y certero.

Abrazos

No Comments dijo...

Estebán este me volvió a gustar. Es como enredar y desenredar una madeja. De atrás adelante, de adelante atrás.

Un saludo indio

El Eskimal dijo...

Buen cambio de lógica Esteban. Haber utilizado al adivino es certero. Él ya sabía que pasaría, y sería el eje ,la pista para que este hombre hiciera el canje.La ansiedad de información nueva nos deja ciegos, sin el provecho del pasado para sonreír.

Esteban Dublín dijo...

Elfoquemira, agradezco mucho tu visita y celebro que haya sido de tu agrado. Va mi abrazo.

Mauro, he visto que andas por Suecia. Revisaré el enlace que me envías. Abrazos.

Pedro, entre pasado y futuro, no hay presente que valga para el ser humano. Somos una especie que añora el recuerdo y ansía el devenir. Y yo me pregunto, si hay presente, ¿para qué más?

Patricia, cómo me interesaría conocer ese estudio. Como le dije a Pedro, somos ausentes del presente por naturaleza.

Esteban Dublín dijo...

Ananda, gracias. Tú siempre presente y amable conmigo. Un beso grande.

David, se trata de eso, de una madeja que tenemos llamada tiempo y que no sabemos hacia dónde hilar.

Eskimal, la ansiedad referida al tiempo, al destino, a lo que viene, resulta una sugestión tan ridícula, en algunos casos, que olvidamos el valor del presente y, peor aún, el valor del pasado.

Anita Dinamita dijo...

Qué manía con no vivir el presente...
es lo que pasa cuando te empeñas en mirar a otro lado, que ganas una cosa y pierdes otra fácilmente.
Me quedo con lo que tengo
Abrazos