miércoles, 14 de diciembre de 2011

Engendro

Debajo de mi cama, un monstruo duerme plácidamente. Cada vez que me acerco a dormir, procuro hacer el menor ruido posible con tal de no despertarlo. Solo así consigo mi propósito de cada noche: asustarlo en sus sueños.

11 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Ser la pesadilla de un monstruo tiene mucho sentido ¿o no somos monstruos también?
Un abrazo

Ananda Nilayán dijo...

Pobrecillo, con lo bonito que es!!!

Besos

(Me gustó, me rompió el esquema. Conseguido pues)

Víctor dijo...

Buena manera de darle la vuelta al tópico, Esteban. Un abrazo internacional.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

El cazador cazado o encontrar el lado reversible del susto.

Impecable, Iván.

Un saludo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Perdón. Quise decir -y no dije- Esteban.

Otro saludo.

Elysa dijo...

Me gustó, esta vuelta de tuerca a ese mito.

Besitos

Daniel Sánchez dijo...

Buen ejercicio de precisión.

Esteban Dublín dijo...

Anita, lo somos. Los más aterradores de todos.

Ananda, me alegra. Un beso.

Víctor, abrazos para ti también.

Pedro, eso del cazador cazado da para otra idea, da para otro micro.

Esteban Dublín dijo...

Elysa, qué alegría que te guste. Un beso.

Gracias, Dani. Un abrazo.

Patricia Nasello dijo...

Inocente, tierno, pícaro. Delicioso!!!

Siempre es un placer leerte, Esteban

Esteban Dublín dijo...

¡Gracias, Patricia! Eres siempre muy amable conmigo.