miércoles, 21 de diciembre de 2011

Rarezas de la reflexión II

Las aguas del río Nolbarán reflejan el estado del alma. Si un hombre de corazón noble, a pesar de no tener la apariencia más afortunada, se acercara, el río reflejaría un atractivo caballero, digno de emparentar con la realeza. Hasta allí, han llegado cientos de feligreses que creen purgadas sus faltas para ver qué tan atractivos pueden llegar a ser gracias a los efectos del perdón. Sin embargo, ante ese nuevo y desquiciado propósito, los reflejos del río tienen nuevos denominadores comunes: claras visiones de monstruos, engendros y brujas.

4 comentarios:

Mauricio Duque Arrubla dijo...

La puerta del Espejo mágico, también en La historia Interminable. Creo que debes darle una leída a esa magnífica obra de Michael Ende

Ananda Nilayán dijo...

Qué pocos se verían hermosos... creo que los contaríamos con los dedos de una mano.

Abrazos

Patricia Nasello dijo...

Obtener el perdón por vanidad? Un monstruo, sin ningún lugar a dudas.
Siempre es un placer leerte, Esteban!

Esteban Dublín dijo...

Mauro, lo tengo pendiente, pero quizás debas saber que estoy tan concentrado en la lectura de microrrelato que tengo una lista larga de otros géneros en mi mesa de noche.

Ananda, pocos, muy pocos.

Patricia, para mí, siempre es un placer tenerte por aquí. Un beso grande.