lunes, 17 de septiembre de 2012

Sobre el sueño de Twain

El mendigo soñó con un palacio donde sobraban los manjares. El príncipe, con una pequeña casa en la que vivía libre. Ahí, en medio de sus sueños, se encontraron. Ambos acordaron no despertar.

5 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Compartiendo majares y libertad.

David Moreno (No Comments) dijo...

Muy bueno Esteban, me gustó especialmente este coincidir en los sueños.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Pedro Sánchez Negreira dijo...

A mí, sin embargo, lo que me sublima de esta pieza es la fantasía del entendimiento entre príncipe y mendigo.


Un abrazo,

Elysa dijo...

Hoy estoy negativa, me gustaría creer en ese entendimiento del príncipe y el mendigo.

Besitos

Esteban Dublín dijo...

Luisa, si podemos compartir los sueños, podemos compartirlo todo.

David, te agradezco tus palabras. Un abrazo a la distancia.

Pedro, tienes razón. Cada uno, en sus dificultades, sabe que la felicidad propia se alcanza en la tristeza del otro.

Elysa, puedes creerlo. Nunca está de más.