miércoles, 5 de febrero de 2014

Par

Mis zapatos se me esconden. Aunque recuerde haberlos dejado al pie de mi cama, las mañanas son testigos de sus burlas luego de ver mi desespero para tratar de encontrarlos en algún lugar de la casa. No están debajo del colchón ni en los compartimentos de calzado. En días afortunados si acaso encuentro la mitad del par y en los peores, debo recurrir a viejos trucos que me permitan pasar desapercibido a pesar de que en realidad no puedo evitar salir descalzo. En un momento pensé que se debía a una casualidad sin importancia, pero en estos días no puedo dejar de pensar que los pasos que estoy dando no son los adecuados. ¡Bah! ¿Será paranoia o filosofía?

2 comentarios:

Pez en un Carrousel dijo...

Si es que hasta los zapatos tienen miedo de salir a la calle para enfrentarse a estos días de tormenta. Y hundirse bajo la lluvia.
Y mojarse sin ellos, es como caminar un poco desnudo, no? Más transparente.
Me encanta tu historia sin zapatos.
Besitos.
;)

Miss Carrousel

Esteban Dublín dijo...

Los zapatos y sus misterios. No dejan de sorprenderme cómo nos pueden inspirar historias hasta las cosas más insignificantes.