viernes, 22 de julio de 2011

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Ojo pues, señoras y señores, ojo pues que en esta cesta tengo todo lo que usted quiera. Vea no más, señorita, la faja pa’ que esa cinturita se le vea bien linda. Y aquí, niño, le tengo su balón pa’ que juegue con sus amigos. Sí, mi señora, acérquese que aquí encuentra el tecito ese pa’ que se duerma facilito y pa’ usted, patroncito, no crea que aquí le guardo el jugo de borojó pa’ esas noches donde quiere ser un roble. Ajá, mi señora, no dude que aquí le tengo también esta cremita pa’ que se quite esos añitos de encima y, claro, cómo no, el remedio pa’ que consiga marido. ¿Qué dice el joven allá? Claro, aquí no más guardo el frasquito pa’ que deje el sufrimiento guardadito y no se preocupe que si quiere una gota de alegría también se la consigo. Aquí guardo la satisfacción y el regocijo, el dolor y la tristeza, el temor y la melancolía. Asómese no más y pídame lo que quiera. ¿Allá el caballero? ¡Cómo no! ¡Sale botellita de defunción! ¡Con mucho gusto, patrón! Dos dólares no más.

8 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Cada vez más certero... lo que yo le veo a este vendedor es una empatía del carajo!!!
Para mi unas vacaciones oiga!
Abrazos

Claudia Sánchez dijo...

Jajaja, Anita me hiciste reír!
El buen vendedor, con mucha calle, hace milagros.
Buen micro Esteban!
Abrazos,

Ananda Nilayán dijo...

Yo quiero una botellita mágica pa guardar las penas y las melancolías apenas despunten, por favor!!!

Abrazos, buen fin de semana

AGUS dijo...

Está muy bien trazado el personaje, y el cierre es preciso. Hilarante.

Abrazos.

Elysa dijo...

Muy conseguida la voz de este vendedor de sueños. Y muy adecuado el título.

Saludos

César Socorro dijo...

Muy bien caracterizado el personaje del vendedor.
Un micro visual. Saludos.

Esteban Dublín dijo...

Anita, ¡salen unas vacaciones!

Claudia, gracias por tus palabras. Siempre es una alegría verte por aquí.

Ananda, ¡allá va botellita antipenurias!

Esteban Dublín dijo...

Agus, gracias. Muy generoso de tu parte.

Elysa, será porque se me aparecen vendedores todos los días de mi vida.

César, de eso se trata. ¡De vender!