miércoles, 23 de noviembre de 2011

Vivir

Hace unas semanas, saqué de la biblioteca un libro que llamó poderosamente mi atención. Al principio, la lectura fue muy tranquila, pero con el pasar de las hojas, no me le he despegado ni un minuto. Quizá, porque la historia que estoy leyendo es mi detallada biografía. Con el tiempo, he ido recuperando algunos recuerdos de infancia que consideraba perdidos y las anécdotas que antes pensaba irrelevantes me resultan más divertidas escritas sobre el papel. Hoy llegué al episodio que narraría el día de hoy, pero a pesar de que aún me queda mucho para terminar el libro, descubrí -sonriente- que esa y todas las páginas las siguientes estaban en blanco.

8 comentarios:

Quimera dijo...

El arte de improvisar y no preocuparse por cosas que aun no están escritas...

Enmascarado dijo...

Muy bueno Esteban.
Ahora tienes justo la oportunidad de escribir tu historia y en un futuro comprobar si has acertado.
Saludos.

El Eskimal dijo...

Sería terrible seguir leyendo nuestra vida. Me gustó el final, diferente a otros donde el tema es similar. Bueno Esteban.

Patricia Nasello dijo...

Habrá que 'conformarse' con vivir cada experiencia a su turno. Será cotidiano, pero es el mejor modo.
Me encantó, Esteban!

Angela María dijo...

Cada cual escribe su propia historia !
El principio me hizo recordar a uno de mis autores favoritos, Carlos Ruiz Zafón.

Pasa a mis favoritos!!
un beso.

Lauri dijo...

Que cosa, ¿no?: ¿Quién no se cautivaría leyendo un libro que narre la propia historia?... La idea de que leídos, algunos episodios cobren otra dimensión o forma, o que vivencias perdidas en el tiempo vuelvan a la mente otra vez... atrapante... ¿Y quién escribiría ese libro...?
Cariños...

Esteban Dublín dijo...

Quimera, cierto. Nada como saber que tu historia no está escrita. Ismael Serrano dice, con sabiduría, la excusa más cobarde es culpar al destino.

Enmascarado, o, incluso, ir al futuro y reescribirlo.

Eskimal, me alegra que haya sido de tu agrado. Un abrazo.

Esteban Dublín dijo...

Patricia, yo lo veo de otro modo, no creo que sea conformarse, creo que es, precisamente, no conformarse con que la vida nos pase, sino tomarla de los cuernos y escribirla como queremos que sea.

Angelita, es un cuento de transformación. La vida es nuestra, nosotros la escribimos, nos pertenece y nada está escrito.

Lauri, La historia interminable, una de las más fantásticas historias de Ciencia Ficción, narra paralelos similares que se encuentran en micros como este. Es un gusto tenerte aquí. Un beso.