lunes, 14 de marzo de 2016

Lilibeth

Recuérdalo: en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe. En la riqueza será sencillo: podremos tener cinco hijos y reinvertir todo el dinero que nos sobra en futuros negocios para ser cada vez más ricos. En la pobreza, claro está, no tanto: será más difícil establecer un patrón económico que nos permita adecuarnos al estilo de vida que soñamos. Quizá discutamos mucho, pero no podemos permitir que las tinieblas opaquen este hogar. En la salud, sin duda, sencillísimo: estaremos vitales el uno para el otro sin más preocupación que salir de la rutina a partir de actividades que estimulen nuestra imaginación. En la enfermedad, en cambio, toda una desgracia: tú o yo cuidando del otro sin un afán distinto al de desaparecer para descansar del olor a fármaco y comida de hospital. Lo menos importante es el tema de la muerte. De allá ya volvimos juntos una vez y no nos separó.