lunes, 7 de marzo de 2016

Sabrina

Nací una noche de luna llena, en medio del granizo, brotada de la lluvia. Soy la descendencia incuestionable de un amor imposible, la hija surgida del cruce entre una loba y un trueno. Me reconocí desnuda en un pastizal, buscando mi salida en medio del diluvio. Divisé un gato a la distancia, un felino soportando el aguacero, y no dudé en seguir el camino que me trazó con la mirada. Se escabulló entre los matorrales, escapó de las arboledas y me llevó hasta una pequeña choza perdida en un extenso bosque. Abrí la puerta, escuché el chirrido de la madera y me vi frente a un caldero humeante. Tomé una vasija de barro expuesta a su suerte en medio de la casa, sumergí la cerámica en medio de la pócima y la bebí a riesgo del incendio interior. Me convertí en la hechicera de cabello rojizo, la insomne Sabrina con la cruz sobre el cuello que determina tu suerte. Solo yo te puedo decir si tu amor arderá como mi boca o se apagará como mis ojos.