miércoles, 3 de febrero de 2010

Efecto mariposa

Me dijiste que no querías volver a verme jamás, me dejaste y te fuiste. Ahora tengo en mis manos esta mariposa, pero por más que muevo sus alas y vuelvo al día de tu advertencia, tu discurso no cambia. Sólo tu rostro.

12 comentarios:

sav dijo...

Definitivamente va aumentando lo que me causan tus textos. Bueno bueno, y el anterior... perfecto, uno de los mejores que he leído.

:) Un saludo

Víctor dijo...

En eso tienes razón, Esteban: no todos los aleteos de mariposa provocan huracanes.

Un saludo.

psicoisapecat dijo...

Muy bueno, en intensión y fondo.
Isabel

Martín dijo...

Y ella cumplió con su palabra...

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Este me gustó menos,porque tuve que leerlo dos o tres veces para entenderlo. tal vez la culpa es mía jajajaja. Igual es bueno

Angela María dijo...

Este me gusta mucho!
El poder no siempre se encuentra en las mariposas....

Saludos!

Naida dijo...

¡Pobre! Ha entrado a un ciclo repetitivo y no se ha dado cuenta.

Quimera dijo...

He vuelto!! Y me doy cuenta que todo sigue casi igual... Excepto por una cosa... Tus escritos resultan más atrapantes que la última vez... Será una sensación producto de mi ausencia virtual o será que sigues mejorando?
Un abrazo!

Esteban Dublín dijo...

Sav, me alegra que eso te causen los relatos. Te agradezco y te espero de vuelta a que sigas leyendo.

Víctor, lo que sucede con este hombre es que no se da cuenta de que lo que cambia no es la historia, sino la esencia.

Isa, gracias. Un abrazo.

Martín, ni el efecto mariposa fue capaz de que ella cambiara de parecer. Así de decidida estaba.

Esteban Dublín dijo...

Mauro, no todos te pueden gustar igual. Habrá altas y bajas. Está claro. Abrazos.

Angela Maria, el poder se encuentra en la decisión propia.

Naida, el protagonista es uno de esos de los que llamo un terco empedernido.

Naida, qué bueno tenerte de vuelta. Espero que la razón para que te gusten más los cuentos sea la segunda.

Pablo de la Rúa dijo...

Me gustó Esteban. str

Esteban Dublín dijo...

Bueno, Pablo, es un orgullo que un cuentista como tú pase por aquí y sienta agrado por los cuentitos. Vuelve cuando quieras.