viernes, 19 de febrero de 2010

Leyenda milenaria

En Caral, Perú, los incas usaban un sistema nemotécnico de contabilidad que funcionaba a través de cuerdas anudadas, denominado quipu. Algunos especialistas, sin embargo, consideran que el quipu no sólo era usado para determinar estadísticas, sino también para contar historias. El instrumento se compone de una cuerda principal de la que se desprenden otras que pueden, o no, tener nudos. A su vez, cada sirga puede estar hilada desde cuerdas secundarias, y así sucesivamente hasta llegar a más de mil ramificaciones. Hoy, precisamente, Ananda Nilayán comprendió el modo de interpretar un quipu. Al leerlo, descubrió que su biografía está escrita desde hace siglos, como si fuera una leyenda inca. No obstante, un viento frío sube vertiginosamente por su cuerpo. La última de las últimas cuerdas del quipu —piensa ella— está narrando ese mismo instante.

26 comentarios:

Víctor dijo...

Para ser uno de los cuentos "por encargo", está muy bien, Esteban. Me gusta eso de la concordacancia entre realidad y ficción. Prueba de ello es mi relato "Bookcroosing", que ya comentaste en su día.

Con tu permiso dejo aquí el enlace por si hay más interesados:

http://realidadesparalelos.blogspot.com/2009/04/bookcroosing.html

A veces, coincidimos en el tema, pero con realizaciones distintas. Me gusta.

Un abrazo.

No Comments dijo...

¿Es todo cuento? ¿O tiene parte real?
Interesante lo del quipu. Bien escrito como siempre y con un final que nos deja ahí con la intriga.

Un saludo indio

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

Esteban ese último párrafo es una maravilla, pude notar incluso como ese viento movía las cuerdas y rozaba mi piel.

Eso es muy buen síntoma para el lector. Enhorabuenaa

8.5

Ananda Nilayán dijo...

Querido Esteban,
Qué hermoso cuento me escribiste, muchas gracias ^^
Parece que me conoces de toda la vida.
Te felicito y te abrazo.

Martín dijo...

Me gustó mucho la idea de la leyenda. Queda la duda de si se trata de realidad o ficción. Y veo que Ananda está muy feliz.

Fernando Ramos dijo...

Ananda tiene que estar feliz, porque el cuento está muy bien logrado.

Saludos

Isabel González dijo...

Me gustó por ancestral y paranormal al mismo tiempo.

Adivín Serafín dijo...

Todos somos una narración viva; somos ese viento, mar brava, cielo encapotado, horizonte lejano,... La pena es que somos todo eso en mitad de un terremoto.

Oriana P. S. dijo...

Qué cuento, Esteban!

Me encanta cuando las realidades y los tiempos se cruzan. Y me ha movido leer sobre los quipus, la utilización exacta es y será un misterio (porque no creo que se usaran solamente para los censos o cálculo general). Los incas eran unos genios, sin lugar a dudas.

Qué más decir? Me ha encantado! Y felicitaciones a Ananda, se ha ganado un cuentito muy chulo :)

Un abrazo grandote.

Esteban Dublín dijo...

Víctor querido, a mí también me ha dejado muy satisfecho el resultado. Los tres últimos cuentos con nombre propio, a pesar de la dificultad, me han dejado muy complacido. Tu cuento, bookcrosing, es magnífico. Un abrazo para ti.

NC, el asunto del quipu es real, es una tradición inca milenaria que empezó en Caral, Perú, la ciudad más antigua de América. Saludos para ti.

Daniel, con que hayas sentido el viento frío, el cuento ya tiene su mérito. Y vaya que no paso del 8.5. ¡Qué cosas!

Ananda, si alguien en este espacio merece su cuentito, precisamente eres tú, por tu fidelidad, por tu permanencia y tu lectura juiciosa y dedicada. Ha sido un verdadero placer. Lo digo de verdad.

Esteban Dublín dijo...

Martín, yo también quedo con la duda, Jajajajajajaj.

Fernando, muchas gracias. Humildemente creo que ha sido al lado de Atemporal, Vocación y Señales de humo, uno de los mejores cuentos con nombre propio.

Isa, no es para menos: hablamos de la cultura inca.

Adivín, tu comentario es poético e inspirador. Qué alegría recibir réplicas de este tipo después de un cuento. Gracias por pasar.

Oriana querida, ¡tiempo sin verte por aquí! ¡Qué gran alegría! Cuando empecé a pensar la idea del cuento de Ananda, investigué sobre los quipus y es una tradición que me deja maravillado. Coincido contigo en que tal vez las lecturas podrían llegar a niveles insospechados. Sería bueno que alguien lo investigara a fondo. ¿Algún voluntario?

manuespada dijo...

Me ha parecido un micro muy bueno, pero si me permites una pequeña apreciación, en los micros con un protagonista, creo que debe salir su nombre desde el primer momento, Es decir, X, notó un escalofrío cuando descubrió que... A partir de ahí metes el texdto explicativo y luego retomas con la protagonista. Por lo demás, de lujo. Perdona el atrevimiento, pero creo que no debe salir nunca a mitad del micro.

Rodrigo Ramos dijo...

Hoy no fue el giro, pero sí, me sentí "culturizado".

Y no sé usted, pero con mucho respeto al comentario de manuespada debo debo decir que no concuerdo con él. Un escrito literario es por mucho la máxima expresión de la libertad de una persona, por eso mismo no debería estar atado a reglas, ni fijo a moldes.

Saludos.

Anónimo dijo...

Me recuerda el final de Cien años de Soledad. Cuando Aureliano Babilonia descifra al fin el significado de los pergaminos de Melquiades. Buen cuento.

Svor dijo...

Me hacen acordar a los cuentos de Ana Maria Shua.

psicoisapecat dijo...

La descripción de la historia es correcta, el final es original, y no me extrañaría que no fuese ficción.
Muy bueno.
Isabel

Adivín Serafín dijo...

Pásate por mi blog Diario de Independencia, tengo una pequeña sorpresa para ti.

merce dijo...

Me encantó, la historia de la vida y los mundos, anudando en el quipu.



Un abrazo Esteban, vengo a través del blog de Ananda Nilayan

Esteban Dublín dijo...

Manu, te agradezco mucho el comentario. Creo que es la primera vez que abordo el relato desde el contexto histórico, pero debo decir también que me ha parecido interesante porque la historia así me lo pedía.

Rodrigo, que bueno que mis relatos logren efectos dispares en los lectores. Como ya le dije a Manu, es cuestión de estilo, como tú, creo que las reglas están para romperse, pero ojo, hay que conocerlas para poder romperlas.

Anónimo, es exactamente el mismo recurso. Gracias por pasar.

Esteban Dublín dijo...

Isa, tal vez no te extrañe, ¿qué más quisiera yo? Gracias por estar siempre pendiente. Un abrazo.

Svor, con ese comentario me haces sentir inmensamente halagado. Ana Maria Shua es un referente del microrrelato latinoamericano.

Merce, tal vez nuestra historia ya está escrita en un quipu. Bienvenida siempre por aquí.

Esteban Dublín dijo...

Adivín, pasé por tu blog, pronto te dejo mi respuesta. Abrazos y gracias. Me siento muy honrado.

Paco Peña dijo...

muy bueno, la verdad, con tanta porquería que uno lee en los blogs se acostumbra al nivel pedorro, me gustó en serio, el final y el principio, la construcción, sin exageraciones, algo que se gana el tiempo que uno gasta en leerlo
abrazo

Esteban Dublín dijo...

Paco, muchas gracias. Bienvenido cuando quieras. Es cierto que en los blogs se encuentra mucha, pero mucha basura, pero también hay un muy buen nivel en otros, muy contados.

Carina Felice dijo...

Que cálida sensación tengo cuando tus palabras han sido pensadas para Ananda. Un relato muy sutil y encantador. Ella así lo merece.
Un abrazo y felicitaciones :)

Esteban Dublín dijo...

Carina, gracias por pasar. Creo que este ha sido uno de los cuentos con nombre propio que están mejor escritos. Releyéndolo, cada vez me gusta más. Gracias y ojalá te apuntes.

*Sechat* dijo...

Por fin comprendo la esencia y el porqué del nombre del sitio de Ananda. ¡Y pensar que ya conocía de antes lo de los quipus y hasta ahora no había asociado la palabra con su concepto! Gracias por abrirme los ojos, Esteban. Un abrazo.