viernes, 12 de marzo de 2010

Complejo de Escher

Cuando Ignacio Reiva miró la bola de cristal, se vio a sí mismo mirándose en otra bola de cristal, donde él mismo se miraba en otra bola de cristal. El futuro —piensa por última vez— es tremendamente cruel.

16 comentarios:

Alís dijo...

Y desde luego le espera una vida monótona.
Muy bueno

Ananda Nilayán dijo...

Pues yo prefiero que sea tambien divertido. Una de cal y otra de arena, aunque viendo el patio...

Un abrazo.

No Comments dijo...

Buen micro, además me hizo produndizar en el tema. Así se aprende también.

Un saludo indio

Ignacio Reiva dijo...

Excelente idea. La bola de cristal le muestra un futuro tan infinitamente repetido que parecería estar viendo el pasado. Un gran abrazo.

Angela María dijo...

Que encierro, que aburrimiento, que cuento tan interesante.

Saludos

Isabel González dijo...

La mejor imagen del sentimiento de impotencia que he leído. La obsesión por saber que va a ser de su futuro es tan ciucular como al bola en la que intenta adivinarlo. Y claro, la respuesta de la bola es coherente, como el futuro no existe, le devuelve millones de presentes. Curiosa palabra "futuro" que no alude a nada.

Víctor dijo...

Buena mini en espiral, Esteban. Y el título (reconozco que tuve que buscar en la red el nombre de Escher, que aunque me sonaba, no podía recordar de qué) muy apropiado.

Un abrazo.

Jesús Contreras dijo...

Muy visual. Buen microrrelato. Al menos él cambiará de gesto frente a cada bola, supongo. Aún así, vaya desesperación. Y algún día aparecerá muerto frente a la bola de cristal, imagino. ¿Y qué hará un muerto mirándose a sí mismo?
¿Es realmente ese horror el que le espera una vez muerto, y después de una vida no menos terrible?

Saludos.

Martín dijo...

Buen título! Solo espero que Ignacio tenga un futuro mucho más grato que el que predice la bola. Un abrazo

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Ese último pensamiento se repite indefinidiamente al viajar entre el espejo y los ojos

josé manuel ortiz soto dijo...

Esteban: al final -lo querramos o no- así es la vida; salvo sus variantes, desde luego. Creo que este volver al principio y muy de Escher (en este momento me acuerdo de la hormiga sobre una banda, los hombres de las escaleras y y los canales de agua). Muy buen acercamiento a la pintura.

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

A mi también me agradó mucho, además consigues a la perfección llevar al lector por ese mundo de reflejos.

Esteban Dublín dijo...

Alís, tal vez no le espera ni vida.

Ananda, a veces cal y arena no es suficiente. El patio suele ser más extenso.

NC, Escher es un gran artista. E Ignacio parece ser un gran admirador.

Ignacio, gracias. Un gusto que te haya gustado.

Ángela, qué vida, ¿no?

Isabel, me parece interesantísima tu versión del presente. Es muy agradable recibir comentarios así de profundos en cuentos tan cortos.

Esteban Dublín dijo...

Víctor, gracias. Escher es esneial en el arte moderno. Estaría bueno darle un vistazo a sus obras.

Jesús, planteas reflexiones importantes acerca de un cuento de ficción que me parece útil detenerse a mirar. Gracias por exponerlas.

Martín, tal vez no llegue... Veo que tienes obsesiones con los títulos. Siempre los comentas mucho.

Mauro, tal cual. Cruel y sentencioso.

José Manuel, me parecería un reto tremendo escribir un cuento al estilo de Escher. No como este, planteándolo apenas, sino que de verdad el contexto literario lleve a espirales sin salida que derivan en el mismo lugar, y donde todo parece que está en un lugar, pero llega a otro.

Daniel, gracias. Esa era la idea...

manuespada dijo...

Muy borgiano este bucle sin fin.

Esteban Dublín dijo...

Deber ser, mi querido Manu, porque últimamente sólo leo a Borges. En historiasdubliners.blogspot.com podrás compobarlo. Abrazos.