lunes, 30 de agosto de 2010

Morir de amor

La amaba tanto que le entregó su corazón. Ahora se pregunta angustiada dónde podrá ponerlo.

18 comentarios:

Isabel González dijo...

Ai, cuando se entrega el corazón a cambio de nada, sin saber si quiera si sera recibido. Pero no podemos vivir siempre pidiendo acuse de recibo. Un abarzo Esteban.

Isabel González dijo...

Mejor un abrazo esteban que los "abarzos" son un poco desagradables, ja, ja

Ananda Nilayán dijo...

No me extraña. Toda una responsabilidad eso de hacerte cargo del corazón ajeno. No me gustaría estar en esa situación.

Besitos, Esteban.

Patricia dijo...

¿Dónde ponemos el amor que no podemos corresponder?
Terrible pregunta y excelente micro.

Saludos cordiales

Tomás dijo...

Terrible micro! Muy realista...
Simplemente me la imagino corriendo el corazoncito de su tocador para poner su maquillaje, mientras se pinta los labios...

josé manuel ortiz soto dijo...

Mientras no lo entregue a las bestias, que lo guarde donde sea.
(puede ser que después lo requieran, recordemos que no todo es eterno).

Saludos.

maggie mae dijo...

como la canción " morir de amor, despacio y en silencio sin saber", ya no me acuerdo más.

Alís dijo...

¿Dónde poner un corazón ajeno cuando no tenemos sitio para él en nuestro propio pecho?

muy bueno, Esteban

Manuel dijo...

¿En el water quizás?

Esteban Dublín dijo...

Isabel, tienes toda la razón. Un abrazo para ti.

Ananda, es una linda sensación, pero como bien dices, de gran responsabilidad.

Patricia, el amor no se puede poner. Sólo entregar.

Tomás, quién sabe dónde lo habrá dejado...

Esteban Dublín dijo...

José Manuel, o que lo entregue... ¿Quién sabe?

Maggie, te ayudo: ...si todo lo que he dado te llegó a tiempo.

Alís, ni siquiera yo podría responder una pregunta así.

Manuel, quizás. Si supiera qué es el water, quizás.

German Andrés Sarmiento dijo...

Apenas si podemos manejar el nuestro, es toda una odisea recibir el ajeno. Es por esto que algunos entregan el propio.

Muy interesante.

Esteban Dublín dijo...

Gracias, Germán, con el amor propio o ajeno hay ocasiones en las que no se sabe qué hacer.

Esteban Dublín dijo...

Qué delicia sería morir de amor, ¿no?

Sara dijo...

Sería una delicia morir de amor siempre y cuando la otra persona también está muriendo de amor por uno(a).
Pero morir de amor cuando a la otra persona no le importamos de la misma manera es más bien morir de soledad.

Esteban Dublín dijo...

Sara, nunca sabremos qué es lo más indicado. Sólo sé que si me pusieran a elegir mi muerte, diría que fuera de amor.

carlos de la parra dijo...

Si el corazón está fresco y amoroso, que mejor que ponerlo en un caldito con verduras.

Esteban Dublín dijo...

Excelente sugerencia, Carlos.