miércoles, 6 de octubre de 2010

Revolución

Puto un lugar como este donde se impide la libertad de expresión y se coarta la independencia con mandatos ridículos. Esto de aquí, lejos de una democracia, es una anarquía vil y miserable. Con una dictadura como esta, bien difícil está que encuentre la estabilidad y el futuro que pretendo para mi vida. ¿Dónde están las promesas, las ofrendas, el cambio que tanto se pregona? Palabras bonitas… Nada más. Pura basura… ¿Qué ley es esta donde no hay lugar para sentarse a negociar frente a los desacuerdos? Imposible soportar más en un infierno donde los sueños terminan en negativas rotundas, donde no se progresa, donde no hay norte para nadie. Imposible vivir en un lugar donde imperan las órdenes de modo inviolable. ¡No más! ¡Me voy! ¡Chao, mamá! ¡Puta de mierda!

18 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Cuantos jóvenes se podrán ver en éste espejo y notarán que salía sobrando culpar a la madre por carecer del llamado a la vida que sentían. Mucho más refrescante la frase que pronunciaba Orson Welles en "El hombre que vino a cenar", ante la queja de la jovencita hija de familia que lamentaba que sus padres la reprimían de triunfar en el espectáculo y el le decía : "Mira niña,yo me largué de casa a los trece años y mis padres me volvieron a ver por televisión."

Víctor dijo...

Bien, Esteban. Éste me gustó. Buena vuelta de tuerca final. Aunque ese pobre niño, en cuanto cruce la puerta se va a encontrar lo mismo, pero a mayor escala.

Un abrazo internacional.

No Comments dijo...

Aunque pueda ser así, me parece un poco duro. Ese final, "puta ..."
Para mí de los más flojos que te he leído.

Un saludo indio

Ananda Nilayán dijo...

Y un día te das cuenta que unos están peor que otros (países y personas), pero que los "gobernantes" barren para ellos, que son los Amos del Mundo y al resto nos engañan con migajas de falso confort o nos someten con la política del terror.
Al fin y al cabo estamos más menos como en tiempos del señor feudal pero con tecnología en el bolsillo.

Un abrazo

Claudia Sánchez dijo...

El relato me gustó, pero al final, coincido con el Indio. Creo que la última frase es innecesaria.
Saludos!

http://relatosenlinea.blogspot.com/ dijo...

Está bien el cambio que le das, parece que tiene connotaciones políticas, como Colombiano pensé que podrías estar quejándote del gobierno, pero le das un buen giro final.
Coincido también con el Indio en que la "Puta de mierda" sobra, es más creo que la fuerza que a mi parecer querías imprimir con esa frase se convierte en una debilidad del micro.

Un saludo.

David Figueroa.

Pablo Gonz dijo...

Oye, Esteban. Buena tu invectiva. Convence. Te mueves como pez en el agua dentro del tono coloquial. Hay tenemos veta.
Abrazos fuertes,
PABLO GONZ

Pablo Gonz dijo...

Perdón, donde dice "hay" debe decir "soy un borrego".

Angela María dijo...

mmm... es una realidad cruda la que planteas, pero la ultima parte deja un poco incierto el relato.

saludos

German Andrés Sarmiento dijo...

Interesante relato, analizaba algo muy parecido en los últimos días. En cuanto a lo personal, lo tilde como "la utopía Castrista" en la que el líder manda, sin derecho a negociar.

Salemo dijo...

El relato está muy bueno, el final es sorpresivo y a mi me parece que la última frase está bien o mal según la connotación que le hayas querido dar al contenido. Sin la frase, todo es coloquial y hasta con un dejo irónico/humorístico; con la frase, se resalta el verdadero enojo que el protagonista siente, hay que estar bien enojado para tratar así a la propia madre ( seguramente se lo merecía. O no. Para eso nos faltan datos de los dos personajes) . Un gran ejemplo del poder de la palabra. Personalmente, la última frase me gusta, como digo, sin ella el relato sería otro.
Prueba de lo que digo es la repercusión que dicha frase tuvo, aún cuando haya sido defenestrada en los comentarios que se refirieron a ella.

Esteban Dublín dijo...

Carlos, tu cita de Wells es pertinente y necesaria. Gracias por eso.

Víctor, como todos nosotros. Abrazote internacional.

David, puede serlo, aunque también puede ser real. Un saludo y gracias por la crítica. La valoro enormemente. Más, incluso, que los halagos.

Ananda, nuestro progreso es relativo. Sin embargo, más allá de hacer una crítica social con este cuento, cosa que hago con frecuencia, quería hacer una reflexión acerca de las relaciones familiares. Un beso y gracias por estar siempre tan pendiente.

Claudia, puedes tener razón, pero es algo que he visto más de una vez. Besos.

Esteban Dublín dijo...

David, como bien dije antes, mi intención no era política. Sin embargo, también agradezco tu crítica y sinceridad. Unidos por este país. Qué bueno.

Pablo, debo confesarte que me divierte mucho escribir con el tono coloquial. Tres cuentos, con este incluido, han abordado ese lenguaje. El mejor en mi concepto, Viudas, que acaba de ser incluido en la Antología Grageas 2. Un abrazo grande.

Angelita, tal vez tenemos familias envidiables, ese es el punto. Un beso.

Germán, puede pasar el la política, pero ten bien en cuenta que si sucede un país, es porque sucede en un hogar. Gracias por tu aporte.

Miguel Ángel, tu pinza en el micro es para detenerse. Datos de los personajes, creo yo, no necesitamos más. Con el monólogo es más que suficiente. Eso, sin embargo, no me queda bien decirlo a mí, sino a ustedes, los lectores. Yo, personalmente, jamás le hablaría a mi madre así, pero esto para todos: no escribamos para satisfacer a nuestras madres, ni a nuestras parejas, ni a nuestros amigos. Un abrazo, estimado amigo.

Esteban Dublín dijo...

Escribir es un ejercicio de exploración ajena a nuestra familia. La búsqueda debe ser, a veces, lo más dolorosa posible.

Saludos para todos. Me encanta crear polémica a través de un cuento. Como dice Miguel Ángel Dorelo, es el poder de la palabra.

Abrazos para todos. Los invito a leer a la entrevista que le hice a Guillermo Bustamante Zamudio en la Internacional Microcuentista. Si alguien tiene autoridad para hablar de literatura, será él. Y no yo.

Quimera dijo...

Y yo no pude evitar imaginar a alguien distinto a Miguelito -el amigo de Mafalda- diciendo estas palabras:

Esteban Dublín dijo...

A mí fue el último que se me ocurrió. Gracias por pasar, querida Quimera.

http://relatosenlinea.blogspot.com/ dijo...

He estado pensando un poco en tu relato y en mi opinión dada, creo que fue un poco precipitada; ahora comprendo que lo que hizo la frase citada fue cambiarle el tono al micro, al tiempo que me la cambiaba a mí. Eso está muy bien, has sabido jugar con maestría.

Un abrazo.

David Fifueroa.

Esteban Dublín dijo...

David, te agradezco la réplica. Yo creo que la última frase es vital para el microrrelato, afianza el temor adolescente representado en un falso odio hacia la madre, donde las palabras son dichas sin sentido ni convicción, llevadas por una motivación puramente intuitiva. Un abrazo.